MAY. 10 2026 ARKITEKTURA Un taller en suspensión El estudio de arquitectura rellam se ha encargado de llevar a cabo la casa ID y el Taller Grauy, ubicados en el valle de la aldea de Suevos, perteneciente al municipio de Ames en A Coruña. Sus arquitectos han construido minimizando el impacto ambiental, el coste y recordando el sitio donde están. Este dibujo del estudio de arquitectura rellam explica las estrategias del proyecto, cuyo resultado se puede ver en las imágenes de la casa ID y el Taller Grau. (Estudio arquitectura rellam) Francisca Gual Ors {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} En los márgenes de la práctica arquitectónica contemporánea, las cimentaciones ligeras y los sistemas constructivos en seco han dejado de ser una alternativa marginal para convertirse en una línea de investigación fértil y necesaria. Frente a la inercia de la masa y la idea de permanencia, estas arquitecturas ensayan una relación distinta con el suelo, se posan sobre él en lugar de imponerse. La reducción del peso propio, la minimización de los movimientos de tierras y la potencial reversibilidad de los sistemas plantean una ética constructiva que dialoga con la fragilidad de los territorios. Construir en seco y ensamblar introduce, además, una temporalidad diferente, en la que la precisión sustituye a la contundencia y el impacto ambiental se atenúa hasta casi desaparecer. En el valle que rodea la aldea de Suevos, en Ames (A Coruña), la Casa ID y el Taller Grau se inscriben con una delicadeza que responde tanto a las condiciones del lugar como a las limitaciones del proceso. El terreno, aparentemente idóneo por su entorno, entre masas arbóreas y próximo al río Tambre, oculta una dificultad estructural relevante debido a la escasa capacidad portante de los estratos superficiales del suelo. La solución convencional habría requerido cimentaciones profundas, costosas y de alto impacto. Sin embargo, el proyecto opta por una vía alternativa que transforma el problema en oportunidad. Luis Díaz Díaz Obra del estudio de arquitectura rellam, formado por Andrea Gimeno, Lluís J. Liñán y Xevi Lluch, el proyecto se articula a partir de una drástica reducción del programa, concentrando la vivienda y el taller en volúmenes más compactos que los inicialmente previstos. A ello se suma la adopción de un sistema de pilotes metálicos roscados, instalados sin excavaciones masivas ni maquinaria pesada. Esta estrategia desplaza el esfuerzo desde el terreno hacia la propia construcción, que debe aligerarse para hacer viable el conjunto, convirtiendo la ligereza en el principio rector que atraviesa todas las escalas de la intervención. La materialidad responde con coherencia a esta premisa mediante estructuras de madera laminada, paneles prefabricados, aislamientos de corcho natural y soluciones en seco que configuran una tectónica explícita, donde cada elemento se muestra sin artificio. La casa y el taller comparten una misma lógica formal, aunque introducen variaciones sutiles en su relación con el suelo y en la disposición de los huecos. Luis Díaz Díaz El conjunto se concibe como un sistema coherente de piezas ligeras, ensambladas para minimizar su huella. Ambas edificaciones, elevadas ligeramente sobre el terreno, evocan sin mimetismo las arquitecturas vernáculas gallegas, reinterpretadas desde una sensibilidad contemporánea. En el taller, el interior se neutraliza para acoger el trabajo de la artista, mientras que en la vivienda se intensifica la conexión con el exterior. Esta dualidad genera una experiencia cambiante, dos arquitecturas casi idénticas que, sin embargo, producen atmósferas diferenciadas. En última instancia, la Casa ID y Taller Grau plantea una reflexión sobre cómo construir hoy sin agotar los lugares que habitamos. Su reconocimiento como obra premiada en la XVII Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo, bajo el lema Flujos Comunes, confirma una forma de hacer que entiende los recursos, la energía y el territorio como sistemas interconectados. En un tiempo marcado por la incertidumbre ambiental, propuestas como esta señalan un camino posible, donde la ligereza se revela como una forma de compromiso.