MAY. 31 2026 MÚSICA Aldous Harding (Dave Simpson-WireImage | Getty Images) Gotzon Uribe {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} La artista Aldous Harding es una de las figuras más fascinantes de la última década. La neozelandesa, conocida por su capacidad para mutar vocal y físicamente en cada interpretación, regresa con su quinto álbum de estudio, “Train on the Island”. Este nuevo trabajo no solo consolida su posición como una de las voces más singulares del indie folk contemporáneo, sino que profundiza en esa estética entre lo orgánico y el mundo surrealista que tan bien domina y que ha definido su carrera desde que irrumpiera en la escena internacional. Para la gestación de “Train on the Island”, Harding ha vuelto a confiar en la alquimia que genera junto a John Parish. El productor, reconocido por su histórico trabajo con PJ Harvey, se ha convertido en el arquitecto sonoro de la artista desde aquel revelador “Party” de 2017. La grabación ha tenido lugar en los legendarios Rockfield Studios, en Monmouth (Gales), el mismo escenario donde dieron vida a sus aclamados predecesores “Designer” (2019) y “Warm Chris” (2022). En este enclave rural, Harding se ha rodeado de una banda de colaboradores excepcionales que aportan texturas tan ricas como sutiles al álbum. Aquí encontramos a Huw Evans; el multiinstrumentista galés vuelve a ser una pieza clave al bajo, teclados y voces. Sebastian Rochford, el batería de Polar Bear, aporta una percusión precisa y jazzística. La pedal steel que baña las composiciones en un aura de folk psicodélico viene de la mano de Joe Harvey-Whyte. Junto a él está Mali Llywelyn: las delicadas notas de su arpa elevan temas como “Coats”, que cierra el disco. Compuesto por diez canciones, el álbum se presenta como una colección de viñetas que Harding describe como «pequeñas sinfonías indie-folk». Líricamente, la artista nacida como Hannah Sian Topp en Lyttelton continúa explorando un lenguaje críptico, donde lo cotidiano se entrelaza con lo absurdo. En canciones como “One Stop” o el hipnótico tema homónimo “Train on the Island”, Harding utiliza su voz como un instrumento maleable, pasando de un registro profundo y sombrío a uno infantil y etéreo en cuestión de compases. Un disco que deja espacio para la imaginación, donde dos acordes de piano y una línea de bajo minimalista son suficientes para generar un ambiente envolvente. Desde su debut homónimo en 2014, la evolución de Harding ha sido constante. Si bien en sus inicios se la encasilló en el folk gótico, su paso por el prestigioso sello 4AD la ha visto ganar en colorido y sofisticación. Tras el éxito de “The Barrel”, Aldous ha refinado un estilo donde el humor seco y la vulnerabilidad conviven juntos. En este 2026, tras haber colaborado recientemente con Perfume Genius en el sencillo “No Front Teeth”, Harding parece haber encontrado en “Train on the Island” un equilibrio entre la soledad existencial y una calidez casi veraniega con canciones como “Venus in the Zinnia”, que muestran una faceta más luminosa. (Timothy Norris | Getty Images for Coachella) Little Simz La rapera británica Little Simz, ganadora del Mercury Prize y figura capital del hip-hop global, regresa con “Sugar Girl”, un álbum que redefine su ya impecable trayectoria. Tras el éxito masivo de “Sometimes I Might Be Introvert” y la crudeza de “No Thank You”, Simbiatu Ajikawo se sumerge en una etapa de experimentación sonora y madurez. El disco explora la dualidad entre la “dulzura” impuesta por la Industria y la libertad radical de una artista independiente. Simz utiliza su característica cadencia afilada para desmantelar estereotipos. Con este lanzamiento, Little Simz no solo reafirma su virtuosismo técnico, sino que se consolida como una cronista imprescindible.