AUG. 16 2026 MÚSICA Nick Hakim (Roberto Ricciuti-Redferns | Getty Images) Gotzon Uribe {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} El compositor, cantante y multiinstrumentista neoyorquino Nick Hakim presenta nuevo disco. Tras consolidar una carrera inclasificable dentro de la música alternativa estadounidense con álbumes como “Green Twins” (2017), “Will This Make Me Good” (2020) y “Cometa” (2022), regresa con su nueva y esperada entrega de estudio, “I Can See” (2026). Si en sus trabajos anteriores Hakim se caracterizó por envolver su voz en capas espesas de psicodelia, ecos lisérgicos y una bruma de sonidos de baja fidelidad casi hipnóticos, este nuevo proyecto supone una inflexión sónica y existencial. Como sugiere su propio título, “I Can See” es una obra sobre la lucidez, el despojo de los artificios y la búsqueda de una visión nítida en medio del caos contemporáneo. La biografía de Nick Hakim está marcada por una gran devoción por el sonido en su estado más orgánico. Criado en un hogar de profundas raíces latinoamericanas y alimentado por el r&b, el folk, el jazz y el soul de los sesenta y setenta, Hakim irrumpió en la escena neoyorkina a mediados de la década de 2010 con dos trabajos memorables. Aquellas primeras grabaciones llamaron la atención por la textura cruda y desgarradora de su voz, capaz de evocar la vulnerabilidad de Jeff Buckley y la calidez de Marvin Gaye. Con el paso de los años, su reputación como alquimista del estudio lo convirtió en un colaborador codiciado dentro de la escena alternativa global, trabajando junto a figuras de la talla de Erykah Badu, Lil Yachty, Slick Rick o la banda canadiense BADBADNOTGOOD. En cuanto a su faceta en solitario, hay que destacar su visión centrada en temas como la exploración de la psique humana o la memoria y el amor. El proceso de creación y producción de “I Can See” representa un cambio de paradigma en la metodología de grabación de Hakim. Registrado en su propio estudio junto a su estrecho círculo de músicos y colaboradores habituales, el álbum prescinde de lo excesivo del proceso que caracterizaba sus obras previas. El objetivo principal de estas sesiones fue capturar la interpretación más pura y la acústica natural del espacio. El piano de cola, grabado con micrófonos de cinta antiguos para atrapar el chasquido del pedal y la vibración de las cuerdas, se convierten en la columna vertebral de varias composiciones. Las baterías, grabadas a un solo canal de microfonía, aportan una pulsión de jazz suelto y terrenal, mientras que los sintetizadores analógicos y las guitarras eléctricas aparecen en capas ligeras que permiten a la voz respirar con una gran presencia física. A lo largo del álbum, Nick Hakim aborda una narrativa de transformación personal, duelo y aceptación. Las canciones buscan la inmersión progresiva del oyente en una atmósfera de quietud que se va abriendo paso. Su lirismo impregnado de imágenes poéticas sobre la luz, el agua y el paso del tiempo, se apoya en arreglos de cuerda sutiles. Un trabajo elegante, melancólico y luminoso a partes iguales. Kim Gordon La musa e icono indiscutible del rock alternativo Kim Gordon, cofundadora de Sonic Youth, reafirma su condición de visionaria incombustible con “Play Me”. Tras revolucionar el mapa musical a lo largo de más de cuatro décadas y firmar una aclamada carrera en solitario marcada por la audacia de discos como “No Home Record” y “The Collective”, la artista neoyorquina regresa con una obra conceptual y contemporánea. El disco fue grabado en Los Ángeles bajo la producción de Justin Raisen. Gordon utiliza su voz distorsionada para diseccionar el consumismo, la cultura del hipercontrol y la alienación urbana. Es un artefacto sónico provocador, que muestra la vanguardia en su estado más puro.