JUN. 28 2015 PANORAMIKA Relaciones íntimas ARTURO F. RODRIGUEZ {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} Las relaciones de amor y de odio encienden la creación artística y proyectan su luz en el tiempo. Unas veces son relaciones interpersonales, pero en ocasiones ese sentimiento trasciende lo personal y llega hasta los acentos, los paisajes, los lugares o incluso hasta las propias obras de arte. Llega a Donostia (San Telmo Museoa), la exposición “Pasolini Roma”, un acercamiento al escritor y cineasta italiano Pier Paolo Pasolini (1922-1975) a través de su relación con la capital Italiana, en la que se van desgranando los principales aspectos de su obra: la poesía, la política, el compromiso civil, el sexo, la amistad y el cine. La exposición, por su enfoque y formalización, supone una operación cultural de gran calado. En la producción figuran el CCCB de Barcelona, la Cinématheque Française de París, el Palazzo delle Esposizioni de Roma y el Martin-Gropius-Bau de Berlín, por lo que su llegada a Donostia es una gran noticia de la que podremos disfrutar hasta octubre, sumándose así a la fiesta del cine que invade la ciudad allá por setiembre. El contenido documental de la muestra es abrumador, con sorpresas y detalles emotivos: dibujos, cartas, originales de sus escritos, el story board de Accattone, fragmentos de películas, grabaciones sonoras, fotografías familiares e íntimas (como las de su hermano Guido, muerto como partisano en 1945), y objetos como su “Olivetti lettera 22”. En realidad, existe una Roma anterior y una Roma posterior a Pasolini, sus escritos y películas crearon un nuevo imaginario de la ciudad. Pasolini no se contentó con una Roma como telón de fondo para sus novelas y sus películas, sino que “refundó” Roma a través de la literatura y el cine. Roma es una obra de arte. De modo que íntima puede ser también la relación con una obra de arte. La exposición “El entierro del conde de Orgaz. La traslación de la mirada”, que puede verse en la Fundación Jorge Oteiza, en Alzuza, Nafarroa (hasta el 21 de septiembre), presenta revisiones de la célebre obra de El Greco a cargo de artistas como Oteiza, Picasso, Josep Renau, Val del Omar, Equipo Realidad, Equipo Crónica, etc. La muestra, comisariada por Gregorio Díaz Ereño, traza un interesante recorrido por la huella dejada por el artista toledano en diferentes autores. Jorge Oteiza habló de El Greco como creador de un arte nuevo y el cuadro de “El entierro” fue una referencia clara en su quehacer creativo. Oteiza escribió que «la locura plástica final del Greco, es el principio de todas las nuevas verdades del arte». Por su parte, Picasso había pintado ya en 1901 “El entierro de Casagemas”, una clara evocación de dicha obra por la que mantuvo siempre un gran interés, como refleja su libro “El entierro del conde de Orgaz”, prologado por Rafael Alberti y traducido al francés por el escritor Alejo Carpentier. A estas se suman otras interesantes referencias que van articulando la muestra. Pero quizá lo más atractivo, y la gran apuesta del proyecto, sea el haber integrado a cuatro artistas contemporáneos como Kepa Garraza, Nerea de Diego, José Ramón Amondararain y Álvaro Matxinbarrrena, que, a través de obras creadas específicamente para esta ocasión, amplían las revisiones e interpretaciones de la obra de El Greco desde nuevos lenguajes plásticos.