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PANORAMIKA

Indisciplinas


Se trata de un movimiento pendular. Mientras unos confirman el fin de las disciplinas tradicionales como la pintura o la escultura, otros vuelven la mirada sobre ellas en busca de valores, referencias o apoyos sobre los cuales dar sentido a su propuesta artística. Este debate, en el caso de que queramos otorgarle dicha categoría, no tiene solución, porque es en sí mismo uno de los accesos directos a la práctica del arte, a la posibilidad de crítica, al contenido o al discurso que nos brindan las obras. Cuando las disciplinas asumen una serie de renuncias que eran consustanciales a su naturaleza y se apartan de aquello que era considerado como la materialización de los ideales del clasicismo, llegan las indisciplinas propias del arte contemporáneo, con toda su complejidad y con su infinita batería de preguntas sin respuesta. Porque el arte contemporáneo tiene más que ver con las preguntas que con las respuestas.

Una rápida ojeada a la agenda expositiva nos da la posibilidad de constatar el dominio de la indisciplina y la insistencia de las preguntas en el trabajo de nuestras artistas.

Azkuna Zentroa de Bilbo presenta la exposición “Je, je… luna. María Luisa Fernández. Obras entre 1979 y 1997/1979-1997 bitarteko artelanak” (hasta el 13 de setiembre). La muestra relaciona distintos grupos de esculturas, dibujos e instalaciones que hasta la fecha no se han mostrado de manera retrospectiva. La exposición, comisariada por Beatriz Herráez, se inicia con piezas que pertenecen al periodo de CVA (Comité de Vigilancia Artística), colectivo formado junto a Juan Luis Moraza entre 1979 y 1985, y continúa con la presentación de grupos de esculturas y series de trabajos. En este recorrido se incluyen “Burlas expresionistas” (1993) y “Artistas ideales” (1990-1997), dos instalaciones que reúnen las principales líneas de investigación desarrolladas por la artista. María Luisa Fernández expuso por última vez de manera individual en 1997, en la Sala Carlos III de la Universidad de Navarra, siendo esta exposición la primera que revisa la producción de la artista desde finales de los años 90. Un más que interesante repaso a la indisciplina de esta autora no suficientemente tenida en cuenta por quienes imponen «la disciplina» en el mundo del arte.

Propuesta indisciplinar es también la de Jon Mikel Euba (Zornotza, 1967), en la galería Carreras Múgica de Bilbo: “Notación Adicional y Equivalencias. Discurso expositivo dirigido a un público especializado” (hasta el 10 de julio). Una auténtica prueba de fuego para un público en busca de especialización y dispuesto a encajar preguntas. Y en la misma galería, el delicado e inteligente trabajo de Jon Otamendi (Getxo, 1978): “La enorme manada”.

Pero para personajes indisciplinados, José Antonio Sistiaga (Donostia, 1932), que muestra sus trabajos en la Fundación Museo Jorge Oteiza de Altzuza (Nafarroa), hasta noviembre. Una completa exposición que parte de su obra pictórica, las pinturas negras realizadas en París entre 1958 y 1959, influenciadas por Henri Michaux y Hans Hartung; que continúa con los proyectos pedagógicos del artista y que llega hasta su trabajo fílmico, que se inició en 1968 con la película “Ere erera baleibu izik subua aruaren…”, en el que el artista traslada el movimiento latente de su trazo al formato cinematográfico. Indisciplina total.