JAN. 25 2026 DISPAROS PARA LA HISTORIA David Arnoff, recuerdos de una época dorada Nos encontramos a finales de los años 70, y tras la eclosión inicial en el CBGB y demás locales neoyorkinos, el punk se expande a lo largo de todo Estados Unidos arrasando con todo lo anterior. La juventud encuentra en estos ritmos rebeldes y trepidantes un estilo con el que identificarse que le sirve como válvula de escape en un momento en el que todo es ansiedad y ganas de romper con lo establecido. Patti Smith, Ramones, Blondie, New York Dolls… nombres que ya forman parte de la historia y que quedaron inmortalizados por el hábil objetivo de Arnoff, quien conoció la escena en Los Ángeles y supo cruzar la barrera entre el músico y la persona para llegar hasta donde nadie había podido hacerlo hasta entonces. The Cramps, grupo de punk rock estadounidense. (David Arnoff) Sergio Iglesias {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} Cleveland es de donde vengo, lo cual no es ninguna broma, a pesar de lo que digan los cómicos baratos. Es tan áspera como la nieve ennegrecida del borde de la carretera y con tanta alma como la música que generó». Así se presenta David Arnoff en el prólogo de su libro “Disparos en la oscuridad”, reeditado recientemente por la editorial bilbaina Liburuak. Una auténtica joya que recoge las mejores instantáneas de uno de los mejores fotógrafos musicales de la historia del rock, y que nos transporta a la era dorada del punk, el hardcore y el post punk en Los Ángeles. Alice Bag. (David Arnoff) El libro supone, por tanto, un testimonio único de una época irrepetible en la que todo era salvaje y alguien debía documentarlo. Ese alguien fue David Arnoff, quien ha querido charlar con 7K para explicarnos cómo surgió la posibilidad de recopilar todas estas imágenes, algunas de las cuales ya tenían 50 años: «Siempre había pensado que sería genial tener un libro con mis fotos favoritas, pero nunca nadie estuvo interesado en publicarlo. Todos querían algo centrado en una sola banda, así que, en cierto modo, me rendí. Pero hace unos diez años, Sympathetic Press, en Estados Unidos, me sugirió que siguiera adelante con mi idea original. Así que el momento adecuado llegó tan pronto como una editorial mostró interés». Blondie. (David Arnoff) La de Liburuak es la tercera versión de “Disparos en la oscuridad” después de la de Sympathetic Press, mencionada por Arnoff, y la realizada para Gran Bretaña por Red Planet, y en todas ellas se mantienen los mismos criterios a la hora de hacer la recopilación, tal y como nos explica el propio artista estadounidense: «Son fotografías con las que estoy contento. Principalmente, tienen que gustarme como imágenes por derecho propio. También debo tener cariño por la banda, por supuesto, porque de lo contrario ni siquiera habría tomado las fotos». La londinense Siouxsie Sioux, líder de Siouxsie and the Bans- hees y The Creatures. (David Arnoff) Exene Cevenka y Lydia Lunch. (David Arnoff) A pesar de la importancia que puedan llegar a tener las bandas o los artistas fotografiados, el fotógrafo tiene clara cuál debe ser la prioridad a la hora de publicar las instantáneas. «La imagen siempre debe ser mucho más importante que el sujeto. Quiero que la gente aprecie la fotografía incluso si no conoce o no le gusta la banda». Además, añade que, a pesar de las semejanzas existentes en todas las ediciones que se han publicado de “Disparos en la oscuridad”, sí que hay pequeñas diferencias por una cuestión, sobre todo, de perfeccionismo profesional: «Cada una de las versiones varía ligeramente de la anterior, ya que intenté mejorarlas por el camino». Lo que nos hace pensar, por tanto, que nos encontramos ante la mejor versión de todas las que se han hecho del trabajo de David Arnoff. Una edición, la de Liburuak, extremadamente cuidada, y que resulta ideal para apreciar la labor del fotógrafo a lo largo de los años pasados en primera línea de los conciertos más míticos de la época. Dos de los componentes del grupo de punk rock estadounidense The Cramps. (David Arnoff) CONVERSACIONES CON LYDIA LUNCH Y es que, tras toda una vida al pie del cañón en cientos y cientos de bolos, podríamos pensar que, para él, supondría un impacto importante reencontrarse y revivir todos aquellos momentos tantos años después. Pues no podíamos estar más equivocados, ya que, tal y como él mismo nos cuenta, su perspectiva a la hora de enfrentarse al pasado es muy diferente, mostrando su capacidad para relativizar el paso del tiempo. «Cuando hablas de reencontrarte, supongo que te refieres en el sentido de revisar el pasado. La cosa es que mi pasado nunca me parece tan lejano. Incluso los recuerdos de los conciertos de los años 60 todavía son bastante vívidos para mí, y no soy demasiado consciente del tiempo que ha pasado». “Disparos en la oscuridad” también cuenta con un capítulo muy especial que recoge una charla del propio Arnoff con una de las grandes divas del punk, Lydia Lunch, donde, entre anécdota y anécdota, le cuenta cómo empezó a interesarse por el mundo de la fotografía musical, dejando claro que nunca tuvo referentes concretos, sino que siempre fue autodidacta. «Aprendí del peor profesor del mundo: yo mismo», bromea. Una pasión que tardó un tiempo en convertirse en una realidad profesional, dadas las dificultades iniciales con las que se encontró, en una época en la que todavía el punk y el formato de conciertos pequeños era algo lejano, tal y como le explica a su amiga Lunch. «Solía hacer fotos simplemente para divertirme, pero nunca las había hecho en conciertos ni nada parecido hasta entonces. Antes de eso, los conciertos eran en salas demasiado grandes, y yo era demasiado joven. No podía acercarme a los Doors y preguntarles si me dejaban hacerles una foto. Aún era un niño cuando escuchaba bandas como esas. Luego, a principios de los setenta, hubo un gran vacío en el que todo era solamente espectáculo, ya sabes, y no muy interesante». Paul Simonon, bajista de The Clash. (David Arnoff) Kid Congo. (David Arnoff) El trabajo de Arnoff siempre ha estado ligado, sobre todo, al punk, y por el objetivo de su cámara pasaron grandes figuras del género como New York Dolls, Ramones, Patti Smith, la propia Lydia Lunch o Stiv Bators, entre otras muchas. El fotógrafo, sin embargo, reniega abiertamente de una etiqueta tan injusta y limitadora como la de “fotógrafo punk”, con la que no se siente identificado en absoluto: «Nunca me he considerado un fotógrafo punk, a pesar de lo que diga otra gente. La mayoría de las bandas a las que fotografié en aquella época no serían siquiera consideradas punk. Solo son punk en comparación con gente como los Eagles o Queen. Tiendo a pensar en las bandas de mi libro como underground, si acaso. Así que no comparo mi trabajo con el de los fotógrafos punk. Las bandas de hardcore y los mosh pits nunca fueron mi ambiente». De hecho, preguntado por cuál ha sido la imagen que más le sorprendió a la hora de revisar su trabajo, lo tiene claro, y nos traslada a una de las grandes estrellas de un género, a priori, tan alejado del punk, como es el metal. «La foto que me viene a la mente es la de Rob Halford de Judas Priest. Nunca fui un gran fan de ellos, pero los vi tres veces porque eran geniales en directo. La foto de Rob es una de mis instantáneas de directo favoritas», afirma. El aspirante a vampiro David Lett, de The Damned, primera banda de punk que lanzó un single en Inglaterra. (David Arnoff) Entre las grandes cualidades del trabajo de David Arnoff, sin duda, destaca la de haber sabido superar la delgada línea existente entre el o la artista y la persona, llegando a cultivar amistades personales con las bandas para, de esta forma, poder retratarlos casi “desde dentro”, lo que influía notablemente en la naturalidad de las imágenes tomadas por el de Cleveland. Algo que el propio fotógrafo reconoce y entiende como una de las grandes virtudes de su labor. «Fue genial tener una conexión cercana con ciertas bandas o artistas, una afinidad que lo hizo más fácil y relajado. Supongo que esa crudeza o naturalidad son simplemente mi estilo. Es lo mejor que puedo hacer en cualquier situación». «IMPROVISACIÓN E INMEDIATEZ» Como decimos, el de Cleveland vivió -y retrató- un momento histórico para la música con el auge de nuevos sonidos como el punk, el hardcore y el posterior del post punk en los postreros años 70 y principios de los 80. Sin embargo, Arnoff, en aquel momento, no sentía la responsabilidad de estar dejando algo para la posteridad, sino que lo que hacía para él no era más que una labor casi rutinaria, y así lo explica: «Estas cosas pueden parecer históricas ahora, pero en ese momento todo era simplemente actual, como lo es para cualquiera en cualquier momento. No sentía que estaba “documentando” nada para las generaciones futuras. Estaba tomando fotos de bandas que me atraían y esperando que pudieran verse publicadas el mes siguiente en una revista o algo así, nada más allá. Todo fue bastante inmediato. Si percibes un momento histórico, es solo con perspectiva… o más bien, en retrospectiva. Se trata de crear una imagen, no de capturar un momento». «El cazador, cazado», David Arnoff posando para el objetivo de Mikio. (Mikio) Una perspectiva histórica que, efectivamente, ha hecho que todos aquellos y aquellas artistas hoy en día sean consideradas estrellas de la música, aunque en su momento Arnoff siempre huyó de cualquier tipo de “mitificación” de los personajes a los que fotografiaba, tal y como él mismo resume con una frase tan escueta como esclarecedora: «¿Carácter épico? No tengo idea de eso. Es solo mi forma de observar». Y es que, aunque pueda parecer falsa humildad, él tiene muy claro que lo suyo tenía bastante poco de preparación y mucho más de saber estar en el momento oportuno y en el lugar adecuado. Así resume su forma de trabajar en pocas palabras: «¡Todo es improvisación e inmediatez! En mi trabajo hay más instinto que proceso». Sin embargo, es innegable el mérito que tiene haber trabajado con nombres de la talla de Joe Strummer, Nick Cave, The Cramps o The Gun Club -por seguir nombrando artistas presentes en “Disparos en la oscuridad”-, que estremecen solo con nombrarlos y que, en un primer momento, sugieren encuentros de alta intensidad, algo que en cierto modo reconoce el propio Arnoff, indicando, eso sí, que no por intensas fueron sesiones complicadas. «Intensidad... Supongo que generalmente yo era bastante intenso, en cuanto a la concentración por mi parte, porque así es como yo trabajaba. Pero ninguna de esas sesiones fue especialmente intensa en el sentido de difícil o agotadora. Intenté que las cosas se mantuvieran bastante ligeras y relajadas para todos». Portada del libro «Disparos en la oscuridad». PATRIMONIO CULTURAL Por seguir ahondando en la personalidad de todos y todas estas estrellas de la música, nos interesamos por quién fue el o la que más le sorprendió fuera del escenario, y enseguida encuentra la respuesta, nombrando a una de las grandes musas del proto punk. «Supongo que Nico me sorprendió mucho, ya que no esperaba verla llorar. No esperaba que fuera tan frágil. Tuvimos que cancelar la sesión de fotos, pero en su lugar salimos a tomar algo. ¡Al final fue sorprendentemente agradable!», recuerda con cariño. Otro ejemplo, el de haber contado con un icono como Nico, de una obra artística que, con el paso de los años, ha cobrado una grandísima relevancia, pasando, por derecho propio, de ser una colección de documentos íntimos de David Arnoff, a casi un patrimonio cultural del rock, algo que, cuando se lo mencionamos, incluso parece ruborizar a un personaje tan inspirador como humilde. «¿Patrimonio cultural? Eso es un gran cumplido. ¡Gracias! Aunque me hace sentir bastante viejo», bromea. Arnoff, además, añade que, a la hora de realizar estas fotografías, lo que trataba era de retratar algo más que una época, una actitud o un género musical: «Se trata de algo mucho más personal: eran mis sentimientos sobre cómo querían que se vieran las cosas desde mis gustos musicales personales. Y por eso me emociona que lo que hago también pueda gustar a alguien más», reconoce. Misfits, banda de hardcore punk. (David Arnoff) Para terminar, queremos saber su opinión sobre cómo ve el trabajo actual de los fotógrafos y fotógrafas de conciertos, y cómo han cambiado las cosas desde los años en que él estaba a pie de escenario, y parece tener claro que todo es muy diferente, especialmente en lo complicado que es, a día de hoy, la relación directa con los y las artistas. «Los fotógrafos ahora tienen que lidiar con mucha más burocracia que yo. Y no tengo la impresión de que estén muy conectados con las bandas. De todas formas, yo solo puedo hablar por mí, por supuesto, pero nunca trabajé por encargo de revistas, nunca traté con mánagers si podía evitarlo. Pero claro, lo que yo hacía nunca tampoco lo consideré una profesión». David Arnoff concluye recordando cuál cree que fue el gran aporte de los profesionales de su época, y enviando un mensaje de ánimo para las nuevas generaciones: «Espero que cualquier fotógrafo decente de aquel período haya podido capturar algo de la atmósfera, el carácter y las personalidades de la época. Pero siguiendo con las comparaciones con lo que sucede hoy en día, no lo llamaría pérdida como tal, pero como te decía, es indudable que las cosas son definitivamente diferentes ahora… Así que, ¡mucha suerte, chicos!». Lydia Lunch, cantante, actriz, poetisa, escritora, guionista de cine y fotógrafa. (David Arnoff) «La imagen siempre debe ser más importante que el sujeto fotografiado» «¡Todo es improvisación e inmediatez! En mi trabajo hay más instinto que proceso»