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SALUD

EEUU diseña una nueva pirámide nutricional

La pirámide nutricional es un elemento orientativo para tener una noción de cuáles son los alimentos más recomendables y aquellos de los que no se debe abusar. El Departamento de Salud de Estados Unidos ha elaborado su propia pirámide en la que prima el interés económico antes que el científico.

(Getty Images)

Sabrán ustedes que hemos inaugurado el año 2026 por todo lo alto en el ámbito nutricional, y es que, nada más y nada menos que desde Estados Unidos, nos llega la nueva pirámide nutricional. Entenderán todos ustedes también que, siendo una guía sanitaria concebida en EEUU, tiene que ser buena, ¿no? La mejor, ¿verdad?

Pongámonos serios y dejemos de lado la ironía y es que, evidentemente, no es así; viniendo de EEUU, nada en el ámbito sanitario, ni en ningún otro, puede ser bueno. Pero antes de desgranar una por una sus incoherencias, repasemos de qué se trata esto de las pirámides nutricionales.

La pirámide nutricional o pirámide de alimentos es una guía que pretende servir como herramienta de educación nutricional y de promoción de la salud en donde se muestran, de manera gráfica, los alimentos que debemos consumir con más frecuencia y aquellos otros que debemos consumir de manera esporádica.

¿Y por qué es necesaria una nueva pirámide? Pues parece que la anterior no convencía al actual cabecilla del Departamento de Salud, el pseudocientífico Robert F. Kennedy Jr.

Y es que como ya han concluido muchos compañeros de profesión, esta nueva guía nos hace retornar al pasado para beneficiar no a nuestra salud, sino a la industria alimentaria y, por tanto, a los intereses económicos del Gobierno actual.

En primer lugar, le han dado la vuelta a la pirámide, dejándola en un triángulo invertido en donde ahora, en la base, además de algunas frutas y verduras, están las proteínas de origen animal. Concretamente, se fomenta el consumo de proteína y grasas provenientes de carnes rojas, mantequilla y grasa de sebo, algo que la evidencia científica acumulada ha relacionado directamente con enfermedades cardiovasculares y muchos tipos de cáncer.

Esto genera un desplazamiento en la promoción de grasas de calidad nutricional y beneficio sobre nuestra salud como los aceites de semillas, aguacate, pescado azul y frutos secos. Del mismo modo que priorizan la proteína animal frente a la vegetal (legumbres), echando por tierra toda la evidencia científica consolidada años atrás.

Este texto es solo un resumen, pero conviene recordar el equipo “profesional” detrás de estas guías, sus ideas no basadas en la evidencia científica y sus mensajes, impregnados de decisiones políticas e intereses políticos en vez de en la salud de los ciudadanos.