FEB. 01 2026 PANORAMIKA El lugar Vista de la instalación del británico Mark Leckey en «in situ», programa expositivo en el Museo Guggenheim de Bilbo, que lleva por título «Y la ciudad se alzaba en todo su esplendor». (Aritz Loiola | FOKU) Iker Fidalgo A finales de los años sesenta y a comienzo de los años setenta, se popularizó el término “site-specific” en el arte contemporáneo. Mediante este concepto se pretendía señalar aquel arte creado de manera específica para un espacio concreto. La expresión, que normalmente se utiliza en inglés, se podría traducir como “lugar específico” o a veces se encuentra definida mediante la locución latina “in situ”. El desarrollo de esta corriente fue tremendamente relevante, pues supuso un cuestionamiento de muchas convenciones establecidas en la creación artística. Desde una crítica a la supuesta neutralidad de los lugares expositivos a una posición contra el mercado del arte, pues cada pieza creada de manera específica para un espacio, no podía, en teoría, ser vendida ni readaptada a otros lugares. A posteriori el término se relacionó precisamente con tendencias que abrazaron el desarrollo de lo artístico fuera de los lugares institucionales, dando lugar a caminos como el land art o el arte público. Como con todos los conceptos y movimientos, a lo largo de los años, “site specific” ha sido utilizado y exprimido para muchas maneras de proceder. Bajo el paraguas de un significado tan amplio, han ido apareciendo a lo largo de las décadas posteriores diferentes maneras de interpretar su significado. En marzo del pasado año, el Museo Guggenheim inauguró un programa expositivo bautizado como “in situ”. No cabe duda de que una de las puntas de lanza del museo es la arquitectura de su edificio, seña de identidad de la ciudad e imagen de marca de la empresa. Mediante este ciclo, el centro bilbaino promueve la creación de piezas que se relacionen con un lugar, concretamente la sala 208 del centro y de manera inherente con el diseño firmado por el recientemente fallecido Frank Gehry. Una manera de promover una relación del público con el entorno a través de piezas que lo habitan durante un tiempo concreto. En principio, la estancia invita a crear desde el lenguaje instalativo, y hasta ahora así está siendo, aunque será algo que iremos descubriendo a medida que se anuncie el elenco de nombres que formarán parte del programa. A mediados del pasado noviembre, el artista Mark Leckey (Gran Bretaña, 1964) inauguró su pieza “Y la ciudad se alzaba en todo su esplendor”. La creación en tres dimensiones de una ciudad medieval, inspirada en una pintura italiana del S.XV, es el elemento principal de la instalación. La obra, de color blanco total, sirve casi como un lienzo para una propuesta en la que los juegos de luces y una banda sonora van creando una experiencia que nos empuja hacia lo sensorial. La pieza parece envuelta en mantos de colores que recuerdan al cielo y los juegos de sombras le imprimen un movimiento a veces casi fantasmagórico. Sin duda, una obra que eleva nuestra visita a un viaje perceptivo poco habitual.