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MÚSICA

Adam O’Farrill

(Katja Ogrin-Redferns | Getty Images)

En el árbol genealógico del jazz contemporáneo, el apellido O’Farrill resuena con la fuerza de una dinastía. Sin embargo, Adam O’Farrill ha pasado la última década podando cualquier expectativa de conformismo para injertar una visión propia, radical y visual del género. Tras el éxito de crítica de sus proyectos previos con el cuarteto Stranger Days, el trompetista y compositor neoyorquino regresa este 2026 con su obra más imponente hasta la fecha: “Elephant”. Publicado bajo el sello Out of Your Head Records, este álbum no solo es una colección de piezas de jazz de vanguardia, sino un manifiesto sobre la escala, la memoria y la presencia física del sonido. El título alude tanto a la magnitud del animal como al dicho popular sobre “el elefante en la habitación”. Aquello que todos sienten pero nadie se atreve a nombrar.

Hijo del pianista Arturo O'Farrill y nieto del legendario Chico O'Farrill, Adam ha crecido entre las partituras de la Afro-Latin Jazz Orchestra y la experimentación del downtown de Nueva York. Pero en “Elephant” esa herencia se manifiesta de forma oblicua. Adam no busca replicar los ritmos de sus antepasados, sino la ambición narrativa de sus composiciones. A sus 31 años, O'Farrill ya es un veterano que ha colaborado con figuras de la talla de Mary Halvorson y Vijay Iyer. Esa experiencia se traduce aquí en un liderazgo maduro, donde la trompeta no siempre busca el protagonismo, sino que actúa como una guía a través de paisajes sonoros.

Ampliamente considerado como uno de los músicos más importantes de su generación, O'Farrill ha sido elogiado por medios como “The New York Times” como «uno de los trompetistas más destacados del jazz» y «el próximo gran improvisador de la música». A su edad, se ha ganado un profundo respeto en toda la comunidad jazzística gracias a su técnica portentosa, su sensibilidad emocional y su amplitud cultural. Su nombre en un disco es sinónimo de integridad y excelencia, cualidades reforzadas por proyectos recientes.

Musicalmente, su nuevo álbum bebe de una amplia constelación de influencias -post-bop, música electrónica, minimalismo clásico, Radiohead, las bandas sonoras de Jonny Greenwood, Ryuichi Sakamoto y muchas más- asimiladas de forma orgánica. La pieza central del álbum, “The Sea Triptych”, refleja el consuelo y el misterio del agua a lo largo de tres piezas, desde las texturas turbulentas de “Along the Malecon”, hasta la meditación ambiental en “The Three of Us, Floating” y el percusivo y rítmico “Iris Murdoch”.

Grabado durante una intensa residencia de invierno en los estudios The Bunker en Brooklyn, destaca por una producción cruda que evita los artificios digitales. O’Farrill ha reunido a una formación expandida de su banda habitual, incorporando elementos de cámara y percusiones. La grabación se realizó casi en su totalidad en tomas directas, buscando capturar la tensión muscular de los músicos. «Queríamos que el oyente sintiera el aire desplazándose por la trompeta y la vibración del contrabajo como algo físico».



Katja Ogrin-Redferns | Getty Images

Lime Garden

 

El cuarteto de Brighton, Lime Garden, consolida su ascenso meteórico con el lanzamiento de “Maybe Not Tonight”, su esperado segundo álbum de estudio. Tras irrumpir en la escena británica con su debut “One More Time”, Chloe Howard, Annabel Whittle, Leila Deeley -en la imagen- y Tiana Doruzynska regresan con una obra que perfecciona su personal aleación de indie-pop pegajoso y art-rock de tintes lo-fi. Grabado en los estudios The Church de Londres bajo la producción de Ali Chant -conocido por su trabajo con Yard Act y Dry Cleaning-, el disco captura la efervescencia de una banda que ha crecido en la carretera, compartiendo escenarios con figuras como IDLES. Un álbum vibrante, ideal para quienes buscan melodías con aristas y letras que muerden.