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PANORAMIKA

Relaciones

La retrospectiva de la artista estadounidense Ruth Asawa se puede visitar en el Museo Guggenheim de Bilbo hasta mediados de septiembre. (Oskar Matxin Edesa | FOKU)

La realidad nunca es objetiva. Siempre está mediada por aquello que percibimos y cómo lo hacemos. A su vez, la percepción no es un filtro estandarizado, se construye desde nuestros cimientos culturales y su relación con nuestra experiencia vital. Todo es un conjunto de circunstancias que poco a poco emborronan mucho más el significado de lo real. En este sentido, el arte nos ayuda como conductor entre ambos mundos. Por un lado, porque es capaz de ayudar a quien lo crea, a exorcizar sentimientos, necesidades y pulsiones. Por otro, quien lo visita o lo busca, puede llegar a sentir otras maneras de enfrentarse al mundo y compartir espacios comunes, tan íntimos como ajenos. Todo esto, condicionado, en muchas ocasiones, por cuestiones físicas o plásticas.

Aquellos sentires, metáforas, poéticas y expresiones nos llegan a través de objetos realizados de diferentes maneras y disciplinas, tales como pintura, escultura, grabado, instalaciones, etc. Un lugar donde se expone arte cambia con nuestra mera presencia. Nuestro cuerpo es portador de una serie de cargas culturales y personales que hace de cada nueva visita una vivencia. El arte sucede, sí, pero lo hace a través de cada una de nosotras y nunca de una misma manera. Si nos centramos en el ámbito escultórico, quizás por ser una de las disciplinas que más abarca, podemos entender que en el fondo se trata de un juego de relaciones. Relaciones entre cuerpos, entre espacios, entre posiciones, tensiones y desarrollos matéricos; todo es una concatenación constante de diálogos que se van dando de manera múltiple. De nuevo, nuestra labor como público vuelve a suponer una pieza clave, pues entramos directamente en el momento en el que todo esto sucede.

Puede que la exposición que reseñamos hoy sea una buena oportunidad para visitarla bajo la óptica que planteamos en la introducción. Sobre todo porque hablamos de una artista con una gran sensibilidad en el ámbito plástico y formal, que a su vez carga con una poética visual reconocible y estimulante. El Museo Guggenheim de Bilbo inauguró el pasado marzo una retrospectiva de la artista Ruth Asawa (EE.UU, 1926-2013). Una muestra que intenta dar cuenta del trabajo y la trayectoria de una creadora de gran relevancia cultural. Su trabajo, ligado al arte moderno de posguerra, ha trascendido por sus características creaciones volumétricas realizadas en alambre. Pero, además de eso, Asawa cultivó un compromiso con la educación artística. A través de varias secciones que van desde sus primeros años vinculados a Black Mountain College y sus últimas creaciones, la exposición nos presenta un abanico que abarca la creación gráfica, la escultura pública e incluso el diseño ligado al ámbito comercial. Una gran posibilidad de acercarnos al trabajo de una artista polifacética cuyo legado posee aún un gran peso en el ámbito del arte contemporáneo. Disponible hasta mediados de septiembre.