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EP-IU y EH Bildu piden reflexiones más allá de las condenas a los incidentes tras botellones

Con los votos de PNV, PSE y PP-Cs, el Parlamento de Gasteiz ha aprobado una condena de la violencia y enfrentamientos con la policía tras los botellones y su apoyo a los agentes. Elkarrekin Podemos-IU y EH Bildu, que rechazan los actos incívicos, piden una mayor reflexión para buscar soluciones.

Carmelo Barrio y Carlos Iturgaiz conversan durante el debate de su propuesta sobre los botellones. (Jaizki FONTANEDA-FOKU)

El PP ha llevado al Parlamento de Gasteiz una propuesta para condenar los ataques violentos que se han producido en distintas localidades vascas en el marco de la actuación policial contra botellones. Su parlamentario Carmelo Barrio no ha perdido la ocasión para decir que esos ataques, que ha asegurado que son organizados y dirigidos, con «ertzainas agredidos y heridos», son «marca de la izquierda abertzale».

PNV y PSE han entrado en el juego y, finalmente, han llegado a un acuerdo sobre un texto por el que el Parlamento declara «su más rotunda condena a los actos de violencia y enfrentamiento con la policía que se han producido en ciudades y pueblos del País Vasco las últimas semanas y que demuestran actitudes insolidarias e incívicas de determinadas personas que perturban la convivencia ciudadana incumpliendo, además, las normas sanitarias establecidas como consecuencia de la pandemia».

En un segundo punto, recogen que la Cámara autonómica «muestra su apoyo y respaldo a la Policía del País Vasco en la labor que viene desempeñando para garantizar el cumplimiento de lo normativa sanitaria dictada para hacer frente a la pandemia causada por el covid-19».

Jon Andoni Atutxa, Txarli Prieto y Carmelo Barrio, en representación de PNV, PSE y PP, han defendido que la iniciativa se circunscribiera únicamente a esos dos puntos, sin a entrar a otro tipo de debates. Porque, según ha explicitado Prieto, hablar del modelo de ocio o de la situación sociolaboral «es querer escapar de la condena unánime».

Durante el debate, Iñigo Martínez, de Elkarrekin Podemos-IU, y Julen Arzuaga, de EH Bildu, han coincidido en el rechazo total a las agresiones y actitudes incívicas que se han visto, pero al mismo tiempo han asegurado que es preciso un análisis mucho más profundo de un problema complejo al que no se pueden dar «respuestas maniqueas». También han destacado la necesidad de que las actuaciones policiales han de responder a criterios de «proporcionalidad e idoneidad» y no a consignas de «tirar a dar».

EP-IU: «respuestas maniqueas y criminalizadoras»

Iñigo Martínez ha denunciado que la propuesta del PP pretende «criminalizar a la juventud en general», lo que no figuraba en la proposición no de ley, pero si en su justificación, en el contexto en el que se presentó y en la propia intervención de Carmelo Barrio. Ha rechazado que los actos sean organizados, recordando que el propio consejero de Seguridad, Josu Erkoreka, lo reconoció en una entrevista.

El parlamentario de Elkarrekin Podemos-IU ha calificado de «irresponsables» las últimas declaraciones del alcalde de Bilbo, Juan Mari Aburto, afirmando que «vamos a sancionar sin piedad», que le recuerdan al «punitivismo» de la «peor época de Azkuna» y que ha recordado que van en contra del protocolo aprobado por el propio Ayuntamiento. También Julen Arzuaga ha criticado esas afirmaciones.

Sin embargo, el parlamentario jeltzale Jon Andoni Atutxa las ha defendido con vehemencia, tratando incluso de ridiculizar las declaraciones de Iñigo Martínez, preguntándole si lo que debe hacer la policía es «esperar a que se les pase» o «acompañarles a casa».

«EH Bildu rechaza con toda la firmeza»

El parlamentario Julen Arzuaga ha agradecido a Carmelo Barrio que su iniciativa permita dejar clara la posición de EH Bildu que «rechaza con toda firmeza cualquier acto vandálico, cualquier ataque contra persona, profesional o bien público o privado, como consecuencia de ese encuentro multitudinario de botellón, no fiesta o similares».

Además, «expresa toda su solidaridad a los afectados, a todos los afectados». «Este tipo de ataques –ha insistido– este tipo de actos vandálicos no tienen ninguna lógica, ninguna razón, ninguna justificación».

Sin embargo, Arzuaga ha destacado que el objeto de la propuesta presentada en el Parlamento no era buscar un acuerdo o reflexionar sobre la situación, sino provocar titulares de prensa sobre quién está en la foto y quién no.

Ha denunciado también que lo que se pretende es dibujar una situación en la que los jóvenes son «malos, malísimo» que «deben ser arrojados al infierno de los antisociales», mientras que «ante estos villanos existen los héroes, la Policía, que merece todo el aplauso y reconocimiento por su actuación, siempre ecuánime y proporcional».

El parlamentario de EH Bildu ha preguntado si deben aplaudir que se ordene «tirar a dar» como se hizo en Donostia, que se reciba a porrazos a hosteleros que pretenden denunciar su situación o la desproporcionada actuación ante reivindicaciones juveniles o de trabajadores. Ha recordado, además, que durante la pandemia se han denunciado al menos 3 actuaciones con perfil racista y cinco denuncias por delitos de odio de los agentes.

También ha mostrado la existencia de una doble vara de medir, ya que en un pueblo la multa por participar en botellón ha sido de 100 euros y en el de al lado de 1.000. Ha recordado que mientras en unas localidades se cargó contra jóvenes, y días después no se intervino en Pozas ante destrozos impresionantes. Se ha preguntado si eso depende de la supuesta «paternidad política» sobre los participantes y se ha dirigido directamente a Carmelo Barrio para inquirirle sobre «¿a qué paternidad política achaca usted los hechos que vimos en Pozas?».

«Son vuestros hijos, nuestros hijos»

Para subrayar la necesidad de buscar soluciones a un problema que es complejo, el parlamentario de EP-IU, Iñigo Martínez, ha subrayado que «de nada sirve condenar la realidad si no se trabaja por transformarla». «No sé para que están en el parlamento», ha reprochado a las bancadas del Gobierno y del PP.

Por su parte, Julen Arzuaga, a puesto sobre la mesa que «esos jóvenes son vuestros hijos, nuestros hijos», que están condenados a la miseria y que nos han visto a los mayores en bares, en sociedades, mientras que a ellos se les cierran los locales y otras posibilidades de ocio. Ha denunciado la práctica de «condenarlo todo para no responsabilizarse de nada» por su «incapacidad para hacer nada ante un problema complejo».