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Más de 100.000 vascos han dejado por escrito cómo quieren que sea el final de sus vidas

Un total de 76.666 personas en la CAV han formalizado su Documento de Voluntades Anticipadas para dejar por escrito cómo quieren que sea el final de sus vidas. En Nafarroa, el territorio con mayor tasa de testamentos vitales por cada mil habitantes del estado, hay registrados otros 26.142.   

Concentración de Derecho a Morir Dignamente Euskadi, en coincidencia con la aprobación de la Ley de Eutanasia
Concentración de Derecho a Morir Dignamente Euskadi, en coincidencia con la aprobación de la Ley de Eutanasia (Juan Carlos RUIZ | FOKU)

La CAV sigue siendo el territorio en el que más personas redactan este documento que queda archivado en un registro oficial para que, en el caso de que sea necesario, los profesionales sanitarios puedan consultarlo.

Según los datos provisionales facilitados a EFE por el Departamento de Salud del Gobierno de Lakua, a 31 de diciembre de 2025 en este registro había 76.666 documentos después de que a lo largo de todo el año se inscribieran 14.862 personas.

La cifra de estos documentos firmados en Nafarroa asciende a 26.143, según el registro público del Gobierno Foral consultado este sábado. Esto arrojaría una tasa de 35,7 por cada mil habitantes, la más alta del estado, seguida de cerca por la CAV (34,6). 

La cifra de inscripciones anuales ha ido en aumento desde 2004, primer año en el que se pudieron inscribir los denominados testamentos vitales, cuando lo hicieron tan solo 133 personas en toda Hego Euskal Herria.

Mayores tasas

Araba, Bizkaia y Gipuzkoa cuentan con una tasa de 34,6 personas que han dejado por escrito su documento de voluntades anticipadas por cada 1.000 habitantes. Hace un año, la CAV era el territorio con una tasa más alta, 27,7, solo por detrás de Nafarroa, con 32,5. A lo largo de este ejercicio, por tanto, se ha acortado sensiblemente esta diferencia.

También hasta principios del año pasado, no hay datos actualizados del Registro Nacional de Instrucciones Previas del Ministerio de Sanidad, la CAV era la tercera comunidad con mayor número absoluto de inscripciones, con casi 62.000, solo por detrás de Cataluña, con casi 158.000, y la Comunidad de Madrid, con cerca de 65.000.

Este dato es relevante, ya que la CAV es la octava comunidad autónoma con mayor población, pero se sitúa como la tercera en la que más documentos de voluntades anticipadas se presentan.

Son mayoritariamente mujeres las que dejan por escrito cómo quieren que sea el final de sus vidas en Araba, Gipuzkoa y Bizkaia, un 63% en 2024, y tres cuartas partes de los que se inscriben tienen entre 45 y 75 años.

Por su parte, en Nafarroa se aprecia la misma tendencia. Seis de cada cinco personas que han testado son mujeres y el porcentaje se eleva exponencialmente conforme van cumpliendo años, siendo la franja más concienciada la de mayores de 65.

Según la consulta realizada por NAIZ, ningún menor de 18 años tiene este documento firmado en este herrialde.

Decidir cuando se tiene capacidad

El objetivo del documento de voluntades anticipadas es asegurar que cuando una persona enferma haya perdido la capacidad de participar en la toma de decisiones, por la pérdida de conciencia o demencia avanzada, por ejemplo, la atención sanitaria que reciba sea acorde a las preferencias que expresó previamente.

Ejemplo de documento de voluntades anticipadas. (NAIZ)

Además persigue la mejora de la toma de decisiones sanitarias y aliviar las cargas para sus seres queridos en esos momentos difíciles.

En el documento los ciudadanos pueden pedir que no se les prolongue la vida en caso de enfermedad avanzada irreversible e incurable, con pronóstico de vida limitado, de daño cerebral severo e irreversible o de demencia grave.

Existen dos modelos, con alguna diferencia, a la hora de testar. Uno es el oficial y otro el que promueve la asociación Derecho a Morir Dignamente, que es la que peleó por este derecho.

Sus diferencias están explicadas en este reportaje de NAIZ 2024, en el que se incluyen en formato PDF los distintos documentos para su descarga directa, tanto en euskara como en castellano.

Se designa a unos representantes legales para que sean los encargados de tramitar la solicitud de la prestación de ayuda para morir, como establece la ley de 2021 de eutanasia para casos de padecimiento grave, crónico e imposibilitante.

También se puede recoger la elección del lugar en el que la persona quiere ser atendida en los últimos días de su vida, si quiere donar sus órganos o si desea asistencia espiritual, entre otras cuestiones.

Tres vías de validación

Se da validez al documento ante tres testigos, sin parentesco hasta segundo grado, ante notario o ante las personas encargadas del registro. También se ha abierto la posibilidad de que el personal médico y de enfermería de Osakidetza u Osasunbidea que voluntariamente lo solicite pueda habilitarse como persona encargada del registro.

Según los datos recogidos por EFE a lo largo de 2025 se han habilitado en la CAV 445 profesionales sanitarios, con lo que el total acumulado desde mediados de febrero de 2024, cuando entró en vigor el decreto que posibilita esta opción, es de 890.

Pese al aumento de los profesionales habilitados para la tramitación y dada la demanda existente, actualmente hay un retraso de cerca de año y medio para poder presentar directamente el documento ante los responsables del registro de voluntades anticipadas de Osakidetza.