Tiempos de crisis, tiempos de oportunidades

Ha llegado el momento de dejar de lado los discursos individualistas o corporativistas y remar todos a la vez en una misma dirección; aquella que nos lleve al puerto donde se den las condiciones óptimas para establecer un sistema sanitario público y de calidad.

21/10/2020

La atención primaria necesita una profunda reestructuración a medio plazo, y de acciones eficaces y eficientes a corto plazo» (Satse, 2 de octubre). Hasta aquí todo de acuerdo, pero solo hasta aquí. Diferentes agentes del ámbito de la salud navarra (trabajadores, sindicatos e incluso la misma Gerencia de Osasunbidea) han manifestado su preocupación por la actual situación de la Atención Primaria, que en este periodo de crisis sanitaria no ha hecho más que sacar a relucir las debilidades que tiene el modelo actual. Esta situación tan crítica (tanto a nivel organizativo como de atención) no es nueva para nadie, pero durante la crisis de la covid-19 está tomando, desgraciadamente, unas dimensiones más que preocupantes.

Debido precisamente a la situación en la que nos encontramos, las respuestas que debemos plantear deben ser de urgencia, novedosas y dinámicas; que den solución y complementen lo que se ha venido proponiendo hasta ahora, ya que esto se ha demostrado poco operativo y en demasiadas ocasiones ineficiente.

Por supuesto que se necesita dimensionar el personal de los centros de salud (médicos, enfermeras, trabajadores sociales etc.), pero sufrimos una situación endémica de escasez de personal, y debemos explorar otras opciones que den solución a la demanda introduciendo otro tipo de profesionales que pueden colaborar a la hora de variar este modelo obsoleto que se puede comprobar hace aguas por todas partes.

Por eso, si vemos que las soluciones aportadas por nuestros gestores son más un impedimento que una solución, las y los profesionales de la sanidad tenemos la responsabilidad de proponer, siempre en los foros adecuados, otro tipo de iniciativas que ayuden contrarrestar las importantes carencias que detectamos. Somos las y los profesionales quienes vemos diariamente la situación que se vive en los puestos de trabajo, quienes atendemos a la ciudadanía y damos servicio a la sociedad; una sociedad que, por otra parte, está padeciendo un altísimo nivel de estrés y necesita que el sistema público de salud le ofrezca unos apoyos adecuados.

Como plantilla, podemos y debemos aportar soluciones efectivas –ya que en muchas ocasiones somos nosotras y nosotros quienes conocemos de primera mano qué es lo verdaderamente necesario para cambiar la situación–, y creemos que ahora es el momento de dar un paso adelante y proponer iniciativas de cambio.

Si queremos mantener un sistema público de calidad, se deben abandonar los discursos disgregadores y corporativistas. Es tiempo de asumir responsabilidades, de remar en la misma dirección. Somos conscientes de que este mensaje es igual de válido para este problema y para otros muchos –tanto actuales como antiguos que seguimos arrastrando–, pero no por ello deja de ser útil; todas y todos debemos trabajar en una misma dirección, dejando de lado los mensajes destructivos y divisores que ya no funcionan. Sabemos que todas las personas que conformamos la plantilla estamos agotadas, pues el camino que hemos recorrido hasta aquí ha superado, en muchas ocasiones, nuestros límites; sobre todo los psicológicos. Nuestros gestores han sido incapaces de aportar nada nuevo que solucione esta crisis laboral y de cuidados. Es por ello por lo que debemos ser nosotros y nosotras las que demos el paso adelante y aportemos en positivo.

La ciudadanía está cansada de oír cómo nos quejamos por nuestras condiciones de trabajo cuando estamos ante un panorama que a nivel laboral se muestra totalmente desalentador. Desde fuera del centro de salud no se entiende qué pasa dentro; lo cual es perfectamente comprensible si atendemos a la nula comunicación que existe actualmente entre el personal de atención primaria y la ciudadanía. Los canales de comunicación con la sociedad no funcionan, porque el sistema que han establecido en atención primaria no lo permite. Tenemos que trabajar por cambiar nuestras condiciones laborales y así poder dar cobertura a las necesidades de la sociedad, ser capaces de transmitir lo que actualmente está pasando en los centros de salud, llamar a la responsabilidad ciudadana desde nuestra propia responsabilidad, y articular de forma urgente medidas que den una solución conjunta a la problemática que sufrimos.

Lo que no es de recibo es denunciar problemas individuales y exigir mejoras parciales o solo para un colectivo, cuando el problema lo tenemos todas y todos. Mensajes como los del Sindicato Médico de Navarra y Satse, en los que parece que solo van «a hablar de su libro», hoy por hoy están de más.

El problema es estructural, y la solución debe ser integral. Y ésta pasa, en LAB lo tenemos claro, por constituir equipos multidisciplinares en los que impere la flexibilidad (siempre con la cobertura de la normativa) y, en los que el actual modelo rígido y jerarquizado deje paso a un modelo donde todas y todos los profesionales seamos parte activa en las dinámicas de cambio.

Nuestro objetivo debe ser el de dar el nivel óptimo de calidad que se merecen el sistema sanitario navarro y la ciudadanía, buscando siempre alternativas y las mejores condiciones laborales para todas y cada una de las personas que conformamos la plantilla de la sanidad pública de Navarra.

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