La tregua no detuvo el genocidio en Palestina
En el turbulento mundo actual, la atención salta rápidamente de un conflicto a otro, a menudo los titulares dejan de lado lo que hasta hace poco era una prioridad, aunque algunas guerras y catástrofes humanitarias no consiguen nunca salir del olvido. El ataque de EEUU a Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, ha vuelto toda la atención hacia América Latina y ha dejado fuera del foco a Palestina, donde el genocidio no se ha detenido a pesar del alto el fuego acordado.
Así, desde la tregua del 10 de octubre, el Ejercito de Israel ha matado al menos a 422 personas. El último ayer mismo en Jan Yunis, al sur de Gaza. A los disparos se suman las muertes causadas por los escombros de los criminales bombardeos israelíes a la población civil. El derrumbe de un edificio en el campamento de refugiados de Al Maghazi se cobró la vida de al menos un adulto y un niño el pasado lunes. Unos incidentes, por desgracia, cada vez más habituales: las tormentas invernales están terminando de erosionar los maltrechos edificios que dejaron las bombas. Caen por la falta de recursos para su rehabilitación o demolición. La restricción israelí a la entrada de ayuda humanitaria no permite comenzar la reconstrucción. Por otra parte, en Cisjordania la situación tampoco es mejor. Prácticamente a diario mueren palestinos, casi 1.000 muertos desde octubre de 2023. Ayer, por ejemplo, el Ejercito israelí disparó munición real en la Universidad Birzeit de Ramala, dejando a cinco estudiantes heridos. Además, continúa la expulsión de la población que en 2025 sumó a casi 3.000 personas, de las que 1.326 eran niños y niñas. En este contexto no es extraño que el Gobierno sionista siga vetando la entrada a periodistas extranjeros: no quieren testigos del genocidio que siguen cometiendo.
La demanda de Bruselas al gobierno sionista para que permita a las 37 ONG que ha vetado prestar ayuda humanitaria es seguir haciendo el juego a Israel. El tiempo de las palabras hace tiempo que pasó. Al sionismo lo único que le preocupa son los hechos y Palestina necesita acciones decididas que aíslen a los perpetradores del genocidio.