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El ‘Opening Weekend’ abre una temporada de clásicas de pavés más que atractiva

Este fin de semana se disputa el ‘Opening Weekend’, formado por la Omloop Het Niewsblad, además de la Kuurne-Bruselas-Kuurne, en categoría masculina y la Omloop van het Hageland, en categoría femenina. Entre los ciclistas vascos el interés está en Oier Lazkano en su temporada de estreno con el Bora.

La neerlandesa Puck Pieterse de Fenix-Deceuninck compite en la prueba femenina de la ‘Ronde van Vlaanderen’. (Jasper JACOBS | AFP)

El invierno se hace largo, muy largo para los aficionados al ciclismo. El Giro de Lombardia, la última carrera importante del año, se disputa a mediados de octubre y después de eso, hay que esperar cuatro meses de travesía del desierto hasta que vuelve la competición. La nueva temporada empieza poco a poco y lejos. Primero en países como Australia o los Emiratos Árabes Unidos, hasta que las carreras llegan a Europa y van ganando en importancia. Es la afición belga la primera que se echa a las carreteras y empieza a vibrar con el comienzo de las clásicas de pavés, una modalidad que va ganando en importancia en Euskal Herria y que en Flandes es casi una religión.

Este fin de semana se disputa el llamado ‘Opening Weekend’, formado por la Omloop Het Niewsblad, además de la Kuurne-Bruselas-Kuurne, en categoría masculina y la Omloop van het Hageland, en categoría femenina. Las primeras tomas de contacto de los ciclistas con el pavés, que dan inicio a todo un festival de clásicas que, a lo largo de las próximas semanas, incluye 7 pruebas del World Tour masculino y 5 del femenino y que terminará el 12-13 de abril con la disputa de la París-Roubaix.

Por el camino se disputarán La Panne, Harelbeke, Gante-Wevelgem y, por supuesto, Flandes y Roubaix. Kappelmuur, Kruisberg, Kvaremont y otros templos del ciclismo decidirán estas carreras, antes de trasladarse al norte de Francia, entrar en el bosque de Aremberg y terminar en el velódromo de Roubaix, rodeados siempre de una multitud de aficionados flamencos y de su icónica bandera. Si en el Tour o la Itzulia los montes se llenan de ikurriñas, en las clásicas de Flandes, la Vlaamse Leeuw es la bandera que llena las cunetas.

La Omloop Het Niewsblad, la que abre esta temporada de pavés, es una clásica particular. Más de una vez fue la carrera con la que Eddy Merckx abrió la temporada; de hecho, la ganó en dos ocasiones. En su palmarés figuran también otros nombres ilustres del ciclismo: Roger De Vlaeminck, Johan Muuseuw, Philippe Gilbert, Anna van der Breggen, Annemiek van Vleuten, Lotte Kopecky o Marianne Vos. Es inolvidable la edición de 2015, cuando Ian Stannard aguantó durante 40 kilómetros la presión de sus tres compañeros de escapada, los tres del equipo Quick-Step (Tom Boonen, Niki Terpstra y Stijn Vanderbergh), para terminar superándolos en la meta, después de un decálogo del despropósito por parte de los Quick-Step.

Para los nostálgicos es también una gran ocasión para disfrutar del histórico Kapelmuur, que acostumbraba a decidir la Vuelta a Flandes, pero hace ya unos años que dejó de estar incluido en el recorrido.

Sospechosos habituales

En la prueba masculina, sin Van der Poel, ni Pogacar presentes, toda la presión recae en Wout Van Aert, ganador de la prueba hace dos años. El belga tiene esta temporada una nueva ocasión de engordar un palmarés un tanto corto de grandes victorias para la magnitud de ciclista que ha demostrado ser y contará con la ayuda del mejor equipo para este tipo de clásicas. El Visma-Lease a bike, con Van Aert como gran líder, además de contar con Laporte, Jorgenson o Van Baarle, ha incorporado esta temporada a Campenaerts, para confirmarse como el equipo al que muchos mirarán a la hora de asumir la responsabilidad de la carrera.

Sus principales rivales en las clásicas de Flandes seguirán siendo el UAE y el Alpecin-Deceuninck. El equipo de Pogacar sabía de la necesidad de reforzarse en este tipo de clásicas para aumentar sus opciones. Ha incorporado a Jonathan Narvaez y a un especialista en pavés como Florian Vermeersch, además de seguir contando con Politt o Tim Wellens.

Pogacar se ha planteado la Milan-San Remo como uno de sus principales objetivos de la temporada, pero estará también en Harelbeke y Gante-Wevelgem para preparar una Vuelta a Flandes que se presume como uno de los puntos calientes de esta temporada. En teoría, el esloveno no estará en la Paris-Roubaix, pero después del vídeo que publicó hace unos días entrenando en Aremberg y otros puntos clave de la prueba, se dispararon las especulaciones. Philipsen, amigo de Tadej, compañero de Van der Poel y segundo en Roubaix los dos últimos años, se apresuró a pedirle, por favor, que no participara, aunque más tarde aclaró que sería «fantástico para el deporte si estuviera allí».

Su compañero, Van der Poel, es el otro gran favorito de esta temporada de pavés. Cuenta con un equipo con menos presupuesto que sus grandes rivales, pero completamente a su disposición y atesora el mejor palmarés en este tipo de clásicas. Volverá a pelear con su némesis, Van Aert y tratará de devolverle a Pogacar el golpe psicológico que logró en 2023 al arrebatarles la Vuelta a Flandes a los dos grandes del pavés.

Al margen de estos tres gigantes, entre los ciclistas vascos el interés está en el papel de Oier Lazkano en su temporada de estreno con el equipo Red Bull-Bora. El gazteiztarra ya demostró en Movistar el nivel que tiene para las clásicas de pavés. Habrá que ver el rol que ocupa en su nuevo equipo, pero tiene capacidad para brillar en las carreras flamencas.

Entre las mujeres, las clásicas de pavés también despejarán muchas dudas de este inicio de temporada. A diferencia de los hombres, ha habido cambios de equipos muy significativos, que alterarán el equilibrio de las carreras. En el SD Worx 2024 evidenció la dificultad que supone reunir a tantas figuras en el mismo equipo y han sido varias ciclistas las que han optado por cambiar de maillot. Durante toda la temporada pasada la salida de Demi Vollering –vencedora de las dos últimas ediciones de la Itzulia– del equipo fue un secreto a voces. Ya en el FDJ-Suez, la ciclista neerlandesa será, por fin, la gran líder del equipo y tendrá la oportunidad de demostrar su verdadero nivel. Estará en la salida de la Het Niewsblad, pero es cierto que el pavés no es su especialidad y no se le espera en más clásicas de Flandes.

Su antigua compañera, Marlen Reusser –ganadora de una etapa de la Itzulia el año pasado–, también ha dejado el SD-Worx, en su caso para firmar por Movistar. Una vez superadas las caídas y los problemas de salud, que le hicieron pasar un 2024 para olvidar, tendrá ante si la responsabilidad de liderar, junto a Liane Lippert, a un equipo que busca reverdecer los éxitos que ya obtuvo cuando contaron con Annemiek Van Vleuten.

El SD Worx, por su parte, seguirá siendo el equipo más fuerte del pelotón. Sigue contando con la número 1 de la UCI, Lotte Kopecky y con la mejor sprinter del pelotón, Lorena Wiebes, además de tener una plantilla privilegiada que incluye la vuelta a la competición de quien era hasta ahora su directora deportiva y una de las mejores ciclistas que ha habido, Anna van der Breggen. Tres años después de su última carrera, es una incógnita el nivel que puede mostrar en su vuelta a la competición, sobre todo teniendo en cuenta cómo ha evolucionado el ciclismo femenino en este tiempo, pero, a sus 34 años, no se le puede descartar para ninguna de las clásicas de Flandes.

Enfrente tendrá, una vez más, al Visma-Lease a bike, con la veterana Marianne Vos como líder y favorita para cualquier clásica en la que participe. La actual ganadora de la Vuelta a Flandes, Elisa Longo Borghini, también ha cambiado de equipo, para fichar por el UAE. Entre estas ciclistas deberían decidirse las clásicas de Flandes. El Laboral Kutxa, por su parte, no tomará parte en estas carreras y se centrará en el calendario italiano, con Strade Bianche y Milan-San Remo como focos. Hasta entonces, el ciclismo se concentra en este Opening Weekend de tierras flamencas.