La Vuelta a España en Turín, inesperada cuna del ciclismo
La caza del maillot rojo empieza este fin de semana en Italia. Y será en la capital de Piamonte, una ciudad convertida en ‘reina’ ciclista al haber albergado salidas de las tres grandes vueltas en los ultimos años, tras Tour y Giro.
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La salida oficial de la Vuelta a España va a ser en un lugar convertido en clásico en los últimos años: aunque pueda parecer absurdo, será en Italia y más precisamente en Turín, donde en 2024 ya empezó el Giro de Italia y donde también se instaló el Tour de Francia ese mismo año.
Turín, Torino en italiano, como centro del mundo del ciclismo. Ningún otro sitio ha tenido en la historia de la bici tanta relevancia como la que recorre la capital de la región de Piemonte, antigua capital también de la mismísima Italia. Una ciudad que en realidad no va en busca de fama, pero que paga quizás su ubicación en el mapa de Europa.
En las tierras de los Saboya
Venaría Reale-Novara, Alba-Limone Piemonte, San Maurizio Canavese-Ceres: estás serán las primeras tres etapas de la Vuelta a España 2025. Más el inicio de la cuarta, en Susa, que acabará en territorio francés.
Venaría Reale es una ciudad del ‘cinturón’, así se llama, que rodea a la gran capital, Turín. Es conocida sobre todo por las residencias de la familia Saboya, la que unificó Italia en el siglo XIX. Iba allí de vacaciones o a cazar, como hacía Vittorio Emanuele II, el ‘padre de la patria‘. Se parece mucho a la parisina Versalles; en el fondo, la Reggia di Venaria nos recuerda la tendencia de los Saboya a mirar más hacia Francia que para Italia. Si no utilizaban el dialecto piemontés, de hecho, los reyes y los primeros ministros hablaban el idioma de Montaigne.
A pesar de todos estos palacios monumentales (patrimonio Unesco), Turín no tiene nada que ver realmente con ciudades como Florencia, que en 2024 acogió el ‘Grand Départ’ del Tour de Francia. Su historia nos habla de un lugar discreto aunque ligado a la realeza, y a día de hoy no es un‘ turistódromo’ agobiante. Discreta, coqueta, tranquila, elegante, una ciudad que se siente inevitablemente superior: en una palabra, sabauda. Es decir, marcada por las huellas dejadas por la familia de los Saboya.
Una familia que tiene una relación contradictoria con la historia reciente del país transalpino. Vittorio Emanuele II fue el primer rey de la Italia unificada, pero tuvo que abandonar sus tierras queridas para mudarse a una Roma, ya convertida en nueva capital, que detestaba con todo el corazón por su clima húmedo e insoportable, y que se dice que lo llevó a la tumba por una malaria mal cuidada. Fue ‘padre de la patria’ por su compromiso con el proceso de unificación, claro, pero también por la cantidad enorme de hijos que tuvo, oficiales y no oficiales. Un tío tranquilo, que la propaganda historiográfica nos ha hecho sinceramente amar.
Milano-Torino es la carrera de un día más antigua del mundo, desde 1876. Una prueba que pueden ganar todos, rematadores y escaladores, gregarios y velocistas...
Sus herederos no tuvieron la misma suerte: Umberto I sería asesinado en Monza en 1900 por un anarquista, Gaetano Bresci («Yo no mato al rey, mato al principio», fueron sus palabras), mientras que Vittorio Emanuele III, hijo de Umberto, sería recordado como el monarca que ayudó al fascismo en el ascenso al poder y el primero en defenestrar a Mussolini durante la Segunda Guerra Mundial.
El referéndum del 2 de junio de 1946, y la decisión (ajustadísima) de transformar Italia en república, pondría el punto final a la historia de esta familia, conectada siempre de manera profunda con Turín, aunque residente en Roma. El último rey, Umberto II, se fue de Italia en avión técnicamente sin abdicar, aceptando los resultados electorales.
Hasta 2003 una ley constitucional impidió a cualquier miembro de los Saboya, considerados responsables de la época fascista, volver al país transalpino, y todos sus bienes fueron requisados por el Estado. Incluida Venaría, y su palacio, que estarán entre los primeros monumentos que se podrán ver el día de la salida de la Vuelta a España.
Una ciudad en crisis
Esta del ciclismo es una manera curiosa de reafirmarse para Turín, una de las capitales culturales y políticas de Italia, sede de grandes ferias de libros y cuna del centro-izquierda.
Antaño sobre bicicletas se hablaba simplemente por ser el punto de llegada de la Milano-Torino, la carrera de un día más antigua del mundo, con su primera edición organizada en 1876. Una carrera que pueden ganar todos, rematadores y escaladores, gregarios y velocistas, y que tiene a la Basilica de Superga como punto neurálgico. Este año ha triunfado Isaac del Toro. Aunque Superga no estará presente en la salida oficial de la Vuelta a España, porque la etapa tomará enseguida la dirección este, rumbo a Novara, siempre en la región de Piamonte.
Otras etapas en Turín estuvieron en el pasado entre las más emocionantes en las grandes carreras, sobre todo en el Giro: en 2022 Simon Yates ganó después de una ráfaga incesante de ataques y contraataques por parte de los favoritos, mientras que en 2024 fue Narváez quien puso su rueda por delante ni más ni menos que de Pogacar, llevándose también la primera maglia rosa. El año pasado, por contra, hubo sprint en la tercera etapa del Tour de France, con Girmay como triunfador.
Un menú muy variado que sin duda ha llamado la atención de los organizadores de la Vuelta. Además Turín, como queda dicho, tiene Francia al lado y se puede utilizar como primer trampolín para subir a los Alpes.
Su centralidad en este tipo de organización de eventos deportivos se ve apuntalada por las finales ATP de tenis que se disputarán en noviembre, y será así hasta 2027 después de haber empezado a jugarse en 2021.
2006 era el año destinado a impulsar la ciudad, pero los Juegos Olímpicos de Invierno no tuvieron los resultados deseados
Un giro de popularidad inusual y casi extemporáneo. Y es que era 2006 el año que tenía que ser decisivo para impulsar a la ciudad, con sus Juegos Olímpicos de Invierno, pero no tuvo los resultados deseados. Muchas estructuras han sido abandonadas, los efectos previstos no se han cumplido.
En general la ciudad ha perdido su efectividad a nivel industrial, con las graves crisis que han acompañado a Fiat, obligada incluso a varios cierras y decantada por producir en el extranjero porque cuesta menos, algo conocido también en Euskal Herria. Como efecto dominó, despidos de trabajadores y un empobrecimiento generalizado de la clase media u obrera. En paralelo, unos cuantos milaneses han venido a Turín a vivir porque, a su vez, cuesta menos que la capital lombarda y se puede ahorrar más dinero a pesar de tener que coger el tren a diario (tarda una hora).
Turín, segundo vértice del «triángulo industrial» de la zona del norte de Italia junto a Génova y Milán, se ha venido un poco abajo. La organización de la salida de la Vuelta a España podría ser una manera de empezar a revitalizarse.