El riesgo de genocidio en Sudán «crece cada día», alertan la ONU y UA
El riesgo de genocidio en Sudán, donde se han denunciado graves crímenes tras la toma de Al Fasher por las FAR, «es real y está creciendo cada día», alertaron ayer representantes de la ONU y la Unión Africana (UA) ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Reunido en una sesión especial a petición de Gran Bretaña, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó ayer una resolución que ordena a su misión en Sudán una nueva investigación urgente sobre las atrocidades cometidas presuntamente por las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) en la ciudad de Al Fasher. Entre ellas, el Consejo citó «homicidios por motivos étnicos, actos de tortura, ejecuciones sumarias y la detención arbitraria de civiles, así como violaciones y otras formas de violencia sexual y de género».
En declaraciones previas a la adopción de la resolución, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, describió una situación catastrófica, facilitada por la pasividad de la comunidad internacional, que no ha hecho nada para impedir una tragedia «que se veía venir» y que está a punto de repetirse en la vecina región de Kordofán.
Imágenes por satélite llevan días identificado pilas de cadáveres diseminadas por la ciudad. «Estas manchas de sangre han sido fotografiadas desde el espacio. La mancha que ha dejado en la comunidad internacional será menos visible, pero no por ello menos dañina»,lamentó Turk.
«El mundo debe ir más allá de las condenas»
El enviado especial de la Unión Africana para la prevención del genocidio, Adama Dieng, subrayó que ante las atrocidades denunciadas «el mundo debe ir más allá de las condenas».
Pidió a la comunidad internacional el fin inmediato del flujo de armamento y soldados a Sudán, así como más medidas para garantizar la rendición de cuentas de todos los perpetradores de abusos y también llegada de ayuda humanitaria al país. Recordó que dos años y medio de guerra en Sudán han dejado al menos 40.000 muertos y 14 millones de desplazados.
El embajador de Sudán ante la ONU en Ginebra, Hassan Hamid Hassan, denunció que las FAR, que tomaron Al Fasher el 26 de octubre, están cometiendo homicidios basándose en la etnia de las víctimas, «algo que no puede describirse sino como un genocidio».
«Llevamos mucho tiempo advirtiendo a la ONU y pidiendo presión contra la milicia rebelde y contra Emiratos Árabes Unidos, el país que la patrocina con ayuda militar y equipamiento estratégico», subrayó.
Su homólogo emiratí, Jamal Jama Al Musharakh, no respondió en su intervención a esas acusaciones, limitándose a señalar que todas las facciones están cometiendo ataques contra civiles y obstaculizando la llegada de ayuda humanitaria a un país donde más de la mitad de la población la necesita.
Misión Independiente de Investigación
Mona Rishmawi, jurista e integrante de la Misión Independiente de Investigación para Sudán, denunció que las FAR «convirtieron la Universidad de Al Fasher en un campo de exterminio, cuando miles de personas exhaustas y hambrientas buscaban refugio allí.
«Pese a repetidas advertencias sobre los crímenes de guerra y contra la humanidad que podían cometerse, el peor escenario posible se ha hecho realidad», afirmó.
Advirtió que miles de civiles siguen desaparecidos mientras sólo unas 90.000 personas, según cifras de la ONU, han logrado escapar de Al Fasher, de las alrededor de 260.000 que vivían atrapadas allí durante el asedio.
«Los horrores que se han perpetrado en Al Fasher podrían haberse evitado, ya que son resultado de décadas de impunidad. Pueden y deben ser detenidos», sostuvo Rishmawi.