Una cuarta parte de las balas de foam de la Ertzaintza fueron devueltas por «defectuosas»
Un total de 10.107 balas de foam han sido devueltas por las comisarías y la Brigada Móvil a Arkauti, del conjunto de 39.380 compradas desde 2020 por 1,8 millones de euros, según una última revisión realizada a petición de EH Bildu. Esto supone el 25,66% de la partida. La cuarta parte.
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La cuarta parte de la partida de balas de foam compradas desde 2020 han sido devueltas por «defectuosas» a las comisarías de la Ertzaintza y por la Brigada Móvil a Arkauti, que es donde se almacenan y desde donde se distribuyen. Se compraron en tres fases un total de 39.380 balas de foam a Eurodis System España S.L., de las que se han tenido que devolver nada menos que 10.107.
El pasado 15 de enero, NAIZ publicó que entre octubre de 2022 y de 2023, las comisarías de la Ertzaintza devolvieron a Arkauti un total de 6.873 balas de foam defectuosas, aunque el Departamento no precisó el tipo de defecto, pese a que se le pidió el dato. Se trataba de una respuesta a una pregunta del PP.
Llamaba la atención que numerosas comisarías habían devuelto munición defectuosa, pero no aparecía ninguna devolución de la Brigada Móvil. Por ello, el parlamentario de EH Bildu Gorka Ortiz de Guinea volvió a preguntar al Departamento de Seguridad por ese detalle tan extraño. Y como está ocurriendo con el caso de las vacunas caducadas, cuanto más se busca más se encuentra.
El consejero Bingen Zupiria ha respondido al Parlamento que «una vez revisados los datos de los que dispone el Departamento de Seguridad, se ha detectado un error en la transcripción de los mismos». Por tanto, para complementar la respuesta de enero, «se pone en su conocimiento que el 17 de noviembre de 2022, la Unidad de Brigada Móvil devolvió 1.202 SIR y 2032 SIR X».
Esto supone que, en realidad, se devolvieron por defectuosas un total de 5.469 balas SIR y 4.638 balas SIR X. Como se ha dicho, 10.107 en total.
Uso de balas de foam caducadas
Sobre en función de qué se decide que el material foam está deteriorado y cuál es el procedimiento, Bingen Zupiria responde a Gorka Ortiz de Guinea que «la propia persona usuaria es quien reporta alguno de estos defectos, que pueden ser debidos a la fabricación, a las condiciones en que ha estado almacenado, etc.».
Las balas de foam tienen un plazo de caducidad de cinco años y «en el propio cartucho aparece el número de lote, a través de este, se conoce el año de fabricación y, por ende, el año de caducidad».
Si esto es así y como puede comprobarse en la fotografía que acompaña a esta información, el 3 de marzo de 2024 se empleó munición correspondiente a un lote de 2014 que, por lo tanto, llevaba ya 5 años caducada.
Contratos con Eurodis System España S.L.
Desde 2020 ha habido dos contratos con Eurodis System España S.L. por el método «negociado sin publicidad», aduciendo motivos de «seguridad especiales» y la «existencia de derechos exclusivos para el suministro». Un pedido inicial de 899.998 euros y una prórroga por el mismo importe. En total, 1,8 millones de euros. Son proyectiles de la marca suiza Brügger & Thomet.
El Departamento de Seguridad se aprovisionó de munición en los años 2020 y 2021, y de nuevo en 2023. Ha comprado 22.205 balas SIR (un 24,63%, defectuosas) y 17.175 SIR X (27,00%).
Corto y largo alcance
La munición SIR, de capucha amarilla, es de menor alcance y los agentes pueden utilizarla si reciben el visto bueno de su superior inmediato. La SIR X es más dura, verde y de alcance más largo y, según se ha publicado, solo pueden ser utilizadas si se recibe la autorización de la jefatura territorial.
Según un informe de Tecnalia publicado en su día por GARA, las balas de foam SIR X que utiliza la Ertzaintza tienen un riesgo del 50% de provocar una fractura craneal si se disparan a menos de cuarenta metros de quien recibe el impacto. En el caso de la munición SIR, la distancia disminuye a los 15 metros.
Aunque deben ser disparadas para golpear por debajo de la cintura, son conocidos los casos de graves heridas en cuello, mandíbula y cabeza.
Las balas foam posibilitan al agente que las usa poder apuntar al objetivo, lo que con las pelotas de goma resultaba mucho más difícil. De ahí que se den casos como el de Errekalde, donde un ertzaina disparó a Iker Arana y le golpeó en los testículos, provocando que perdiera uno de ellos.