GARA Euskal Herriko egunkaria
EIBAR

Al Eibar todavía le queda la fe

Cuarta derrota consecutiva de los armeros, cuya reacción no bastó para frenar a un Sevilla que encarriló el choque en la primera parte.


EIBAR 1

SEVILLA 3


25 días, cuatro partidos, ocho puntos. Es la hoja de ruta del Eibar. La temporada de estreno en Primera, que amenaza con ser también la última, concluye con un play-off que los azulgranas afrontan con poca gasolina, juego a cuentagotas y un margen de error limitadísimo.

Pero al Eibar le queda la fe. La convicción de que todo es posible, hasta los sueños aparentemente más inasequibles, aunque ahora mismo ese leitmotiv al que los armeros dieron sentido hace prácticamente un año no resulte tan convincente. Porque no es fácil mantenerse firme cuando los golpes se suceden semana a semana, cuando los halagos y el asombro dejan paso a los malos augurios y la condescendencia. Más aún si lo hacen por el peso de la realidad, tan distinta ahora a la de hace unos meses. Tan empeñada en convencer a los azulgranas de que éste no es su lugar. No por insistente más válida que la que interpretaron los mismos protagonistas en la primera vuelta del campeonato, aquella que les confirmó tan capaces como cualquier otro de competir en Primera, tan merecedores como cualquier otro de sentirse parte de la elite del futbol, aunque su obstinacion sea tan desmedida que amenace con llevarse por delante todas las ilusiones que había alimentado la familia eibarresa, como un tsumami arrasa árboles centenarios.

Ante eso, al Eibar le queda la fe. Parece flaquear en ocasiones pero reaparece cuando más se ensombrece el panorama. Le permitió esperanzarse ayer, aunque no fuera durante muchos minutos, con una proeza ante el Sevilla. Y debe empujarle a superar las cuatro finales que le separan de una gesta aún mayor que la que hubiera supuesto remontar ante un rival como el hispalense.

No todos serán tan complicados –aunque el próximo, Valencia, no le va a la zaga ni en capacidad ni en objetivos–, sobre todo si el Eibar actúa como lo hizo anoche durante muchos minutos. Sabiéndose capaz. O al menos queriéndose capaz, que no es poco cuando la dinámica y la clasificación aprietan como lo hacen ahora mismo.

Dos llegadas, dos goles

Tanto como lo hizo el propio devenir del partido, que para el cuarto de hora ya se había puesto imposible con el doblete de Bacca. En el minuto seis el colombiano aprovechaba una buena acción de Iago Aspas por la derecha para adelantar al Sevilla y en el quince castigaba un error de Xabi en un saque de falta para cazar un rechace –en fuera de juego que el árbitro no vio– y firmar también el 0-2.

La noche amenazaba con tragedia. Un Sevilla comodísimo, un Eibar que comenzó tocado y se vio hundido casi sin darse cuenta y una grada que, tras responder al llamamiento del club, enmudecía. Pero en Ipurua se sabe que la fe mueve montañas. Se rebuscó entre las costuras del bolsillo, el doble fondo de la cartera y el dobladillo del pantalón. Y se encontró. Lo hizo la afición, dispuesta a caer o a seguir disfrutando, pero con el corazón caliente. Y lo hizo el equipo, igualmente consciente de que, sea como despedida o como preludio de un nuevo sueño, el esfuerzo merece la pena.

Y se esforzaron los azulgranas, vaya si se esforzaron. Y el Sevilla pasó de sentirse comodísimo a dibujar, aunque mínimo, un interrogante en su camino, sobre todo cuando Piovaccari cabeceó el 1-2 nada más comenzar la segunda parte. A los hombres de Unai Emery las dudas solo les duraron un cuarto de hora, los que necesitó Reyes para sentenciar a la contra, pero el Eibar, una vez que volvió a creer ya no dejó de hacerlo. Se convenció de que la única manera de hacer frente a la muerte es mirándole a los ojos y así aguantó hasta el pitido final, queriendo rebelarse a su suerte, buscando un giro de guión que ayer se demostró imposible pero que esta temporada todavía se puede escribir. Será por fe.

«El equipo ha transmitido, ha dado lo que tenía que dar»

Lleva camino de convertirse en la frase más repetida en la sala de prensa de Ipurua. Lamentablemente, porque significa que al Eibar se le resiste la victoria. «Satisfecho con el trabajo del equipo, contrariado con el resultado». Así se marchó a casa, una vez más, Gaizka Garitano.

«Tengo una sensación agridulce –confesó–. En los dos primeros remates nos han hecho dos goles, encima el segundo fuera de juego, y el partido se ha puesto muy cuesta arriba. En la segunda hemos empezado muy bien. El equipo me ha gustado, ha llegado, ha tenido paciencia, ha movido el balón... Hemos estado en el partido y estábamos cerca del segundo cuando un error nos ha costado encajar el tercero. Ahí se ha ido el partido».

A este respecto, el técnico admitió que el Eibar tiene cuestiones que mejorar. «El Sevilla ha ganado sin hacer demasiado, nos han marcado demasiado fácil. Si me dices que estamos encerrados, que nos hacen muchas ocasiones... No tenemos la fortaleza defensiva que teníamos y así es difícil».

Pero el Eibar no dejó de creer e intentarlo. Y, en ese sentido, el técnico concluyó satisfecho. «El equipo ha transmitido, ha dado lo que tená que dar»». A.U.L.

Arruabarrena no podrá enfrentarse al Valencia

Estaba ya en el banquillo, tras ser sustituido, pero Mikel Arruabarrena vio ayer la amarilla. Es la décima de la temporada, por lo que el domingo no podrá enfrentarse al Valencia. Gaizka Garitano, además, no cree que pueda contar con Raúl Navas, que podría estar recuperado para el encuentro del próximo viernes ante el Espanyol.

El Eibar abonó la «cláusula del miedo» por Manu

Aunque la víspera se aseguró que no se haría efectiva, y al contrario de lo que sucedió en la primera vuelta, el Eibar decidió finalmente abonar la «cláusula del miedo» estipulada en su contrato de cesión para que Manu del Moral pudiera enfrentarse al Sevilla. Desde el club azulgrana no se hicieron públicas las cifras pero desde la capital hispalense se apuntó que habría pagado 50.000 euros.

Las claves

&indentHere;> El partido se puso muy cuesta arriba nada más empezar. Bacca aprovechó una rápida jugada por la derecha y un error de Xabi para anotar los dos primeros goles de su equipo cuando apenas se había cumplido el primer cuarto de hora.

> El Sevilla se sintió comodísimo con una renta tan amplia y un rival tocado. Pero el Eibar rebuscó para recupera la fe. Y el juego. Buscó la remontada con cada vez más convicción y, nada más comenzar el segundo tiempo, Piovaccari marcó el 1-2.

> Las dudas solo le duraron al Sevilla un cuarto de hora, lo que necesitó Reyes para culminar un contragolpe. Pero los azulgranas ya no perdieron el convencimiento y siguieron buscando la portería hispalense hasta el pitido final.

Protagonistas

Xabi. El Sevilla tiró de efectividad para ganar, así que no tuvo demasiado trabajo. Pero cometió un error de bulto, al no poder atrapar el balón que Bacca acabó convirtiendo en el 0-2.

Dani García. Regresó al once tras chupar banquillo por primera vez esta temporada. Aunque fue de menos a más, nota los kilómetros y sigue alejado de su mejor versión.

Manu. El Eibar acabó pasando por caja para que el andaluz pudiera jugar. Una apuesta considerable –se habla de 50.000 euros– a la que el atacante respondió relativamente. Puso empeño pero le faltó brillo para convertirse en el futbolista determinante de otras ocasiones.

Piovaccari. Tras cuatro jornadas en el banquillo, recuperó la titularidad. Y se hizo notar. Pisó área, creó peligro, fue objeto de penalti –no pitado– en el primer tiempo y marcó en el segundo.