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BALONMANO-CHAMPIONS LEAGUE

El Barça gana su noveno título con cierta comodidad

El navarro Gurbindo se convirtió en protagonista con un gran partido tras sustituir al lesionado Lazarov.


BARCELONA 28

VESZPREM 23


Exceptuando a la plantilla del THW Kiel (que en semifinales alineó a Jicha, Palmarsson y Vujin como primera línea titular, y como «segunda unidad» sacaba después a Duvnjak, Cañellas y Weinhold, más cañoneros imposible, pero con un escaso juego que le llevó a la derrota), el Barcelona cuenta con el mejor banquillo de Europa, pero llegó a la final sin Rutenka –problemas en el nervio ciático–, y a los diez minutos se lesionaba Lazarov (que además competía con Ilic por el galardón de máximo goleador de esta Champions, finalmente para el lateral serbio con 114 tantos, por 106 del macedonio, que ayer no pudo marcar).

Como el extremo Saubich se lesionaba hace unos días, a Xavi Pascual le quedaban dos zurdos (Tomás y Gurbindo) para todo el partido. Un problema, aunque mucho menor que el de Carlos Ortega en el banquillo del Veszprem, porque su plantilla es buena, pero para enfrentarse al Barça en una final le faltan jugadores de nivel. Solo Nagy, Ilic, Chema Rodríguez y Alilovic dieron la talla, entre Sulic y Nilsson aportaron unos minutos buenos en el pivote, los extremos Ivancsik y Marguc pasaron desapercibidos (el Veszprem acusó la baja por lesión de Ugalde). Y Mikler, que acababa de ser incluído en el All Star Team de esta edición como portero, tuvo una actuación patética. Pero la lesión de Lazarov igualaba un poco las fuerzas... o al menos eso parecía.

Gurbindo, que ni apareció en la semifinal, y a quien se sitúa fuera del Barcelona al final de la temporada (se da por fichado al internacional croata del PSG Kopljar), se veía como inesperado protagonista del choque, con todo un mundo de 50 minutos por delante. Y el lateral navarro no solo cumplió, en defensa y en ataque, garantizando la circulación del balón como siempre, de forma exquisita, sino que acabó siendo uno de los mejores de su equipo, con tres goles en su cuenta, y 4 pases de gol a Tomás (2), Sigurdsson y Nöddesbo en la segunda parte –a cual más espectacular–, que hicieron desear a Ortega que Lazarov no se hubiera lesionado.

La defensa del Barcelona encarriló el partido en la primera mitad haciendo lo previsto: concentrar sus recursos sobre Nagy (si no es el mejor jugador del mundo es por el bajo nivel de la selección húngara, que le impide brillar en los campeonatos) e Ilic. Saric le paró cinco tiros en suspensión al serbio (y otro en la segunda mitad), que además sufrió un blocaje de la barrera, y dos remates claros de Nagy (al que también blocaron un tiro). Aún así marcaron 7 goles entre ambos antes del descanso, pero sus compañeros solo podían hacer tres más, y el Barça encarriló el triunfo en la primera parte.

Tras el descanso la diferencia se mantuvo hasta que Alilovic regresó a la portería del Veszprem y pilló la racha buena (6 paradas en 20 minutos, tres de ellas a Karabatic, que entró en una pequeña crisis ofensiva), mientras Nagy trabajaba a destajo para acercar a su equipo hasta el 19-17 (minuto 43). Curiosamente, coincidió con un par de minutos de descanso para Gurbindo, que cuando volvió a la cancha se hizo el amo de la situación y facilitó el despegue definitivo (24-18 en el minuto 52). Unos minutos antes se había lesionado Chema Rodríguez, dejando sin director al juego ofensivo húngaro, y la falta de aire, unida a la diferencia, obligaba a claudicar al Veszprem.