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DE REOJO

Porcentaje


Somos el resultado de un porcentaje de posibilidades. Miles de espermatozoides salieron en busca del huevo fértil para colonizarlo. Uno lo logró y se convirtió en un resultado estadístico: un porcentaje. Desde este principio bio-estadístico, hasta el de la muerte por toxoplasmosis en los Urales, todo se puede convertir en un porcentaje. Sobre todo la mentira. Es decir, la economía y la política no son otra cosa que porcentajes aleatorios.

Dijo Carod-Rovira que un alto cargo de CiU le había asegurado que ya no estaban en el 3% de Pascual Maragall, sino que se había establecido una media de comisión del 5%. Cuando se trata de tramos de línea de ferrocarril de una supuesta alta velocidad, curvas de autopistas que circulan a decenas de metros sobre la superficie terrestre ese porcentaje es corrupción. Cuanto más porcentaje recibes por obras públicas, más posibilidades tienes de aumentar el porcentaje de voto popular. Es una regla de tres eficaz. Con la excepción de los muy ideologizados, los militantes convencidos de un partido, el voto sigue impulsos televisivos bien engrasados económicamente. Con excepciones. Ha salido una encuesta de intención de voto, y la foto se ve clara, como se trata de hacer un porcentaje de lo declarado por un porcentaje pequeño de ciudadanos, se extrapola los porcentajes y sale que Podemos va a dar un salto porcentual inconmensurable. Opciones que ven el eclipse que le hace la nueva formación y las que sienten su aliento en el cogote. ¿Y qué dice Botín? Que se está acabando un aeropuerto en su finca manchega para que sus amigotes lleguen con sus aviones a cazar, para seguir con los negocios. Ya no se busca la exclusividad en los porteros automáticos como en la peli de Berlanga, se trata de movimientos secretos con porcentajes de comisión y movimientos en bolsa tras información privilegiada. Sería primicia mundial una redada en esa finca.