JUL. 11 2015 CRÍTICA «Los Minions» Follow the Leader Mikel INSAUSTI En las dos primeras entregas de “Gru, mi villano favorito” no reparé en las características de los pequeños secundarios amarillos, a los que veía como unos elementos cómicos de relleno. Ahora que ya tienen su propia película me he fijado con mayor atención en la esencia de estas criaturas, y hasta se les puede buscar un significado, de la misma forma que la oveja Shaun del estudio Aardman también lo tiene, en cuanto caricatura animal de ciertas limitaciones humanas. No es solo cuestión de decir que el estudio Illumination y su productor jefe Chris Meledandri han diseñado unos personajes de cara al merchandising, convencidos de que cuanto más graciosos resulten más muñecos o peluches venderán. En “Los Minions” descubrimos su pasado, dándose la circunstancia de que han desarrollado una evolución paralela a la humanidad, desde el comienzo de los tiempos. Sin embargo, su condición genéticamente servil les ha hecho estar a la sombra de los líderes de la especie inteligente. Bueno esto es un decir, porque en la era de los dinosaurios empezaron a las órdenes de un T. Rex. Luego sí, ya desde los primeros cavernícolas fueron buscando grandes señores a los que seguir como Genghis Khan, Drácula o Napoleón. El guionista Bryan Lynch ha querido conectar tales antecedentes con la narrativa moderna de héroes y villanos, localizando su incorporación a dicho género cinematográfico en los años 60 y en Londres. Tiene sentido porque es en esa década cuando las películas de James Bond irrumpen con fuerza, pero estamos en el 2015 y la trama villanesca propuesta resulta demasiado esquemática para los gags de los recién estrenados protagonistas. Scarlett Overkill carece del carisma necesario para mostrar una cara seductora del mal, a no ser que la inclinación de los del mono de trabajo vaquero a reverenciar a cualquier megalómano aficionado sea sinónimo de conformismo.