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DE REOJO

Tianjin


La explosión que ha causado centenares de muertos y heridos y ha devastado una amplia zona de la población china de Tianjin tiene toda la pinta de convertirla en un nuevo lugar para el recuerdo de la imprudencia con los materiales tóxicos y contaminantes, de una tragedia de consecuencias todavía no mensurables. Parece claro que estamos ante un problema grave ya que la oscuridad informativa y la censura nos abre la puerta a todas las sospechas, a la elucubración y a los rumores que las autoridades chinas consideran lesivos para la seguridad del estado y por ello han cerrado redes y otros canales informativos populares. Hemos visto algunas imágenes por televisión que son realmente asombrosas, se nos dice que puede haber sido a causa de una partida de cianuro, que lo que empezó siendo un pequeño incendio se convirtió en una escena del terror al tomar contacto algún producto allí almacenado con el agua de los bomberos. De momento sabemos que se ha creado un cerco de seguridad de tres kilómetros, que siguen los trabajos de enfriamiento, desescombrado y que se está investigando. Las cifras de víctimas crece, pero siempre nos quedará la duda metodológica. Conoceremos en el momento que crean conveniente el informe que interese a los intereses estratégicos del gobierno chino, tanto para el consumo interno, como para el exterior.

El resto serán especulaciones y rumores, pero todos sabemos que hay un peligro real, que algo ha pasado. Que algo está pasando y debemos estar  atentos porque esos productos, esos materiales viajan en barco, camiones cisternas y otros medios no siempre en las mejores condiciones y a veces muy cerca nuestro. Por desgracia Tianjin ha entrado de manera brutal en los anales del horror. Sus habitantes piden en las calles transparencia. Algo se mueve.