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Interview
COSTAS ISYJOS
CANDIDATO DE UNIDAD POPULAR (ESCISIÓN DE SYRIZA)

«La eurozona es una cárcel, uno entra fácil pero no puede salir»

La decisión del primer ministro saliente de Grecia, Alexis Tsipras, de aceptar el tercer memorando de austeridad provocó una ruptura en el seno de a coalición de Syriza e impulsó a un grupo de diputados disidentes a formar una nueva organización, Unidad Popular (Laikí Enótita). GARA entrevista a uno de los promotores de esta iniciativa, Costas Ísyjos.


Fundador de Syriza, diputado y viceministro de Defensa durante la breve legislatura que ahora finaliza, Costas Ísyjos es ahora responsable de prensa de Unidad Popular (UP) y nos recibe en su despacho del Parlamento, donde por premura o por falta de presupuesto aún figura en la puerta un letrero con el nombre de Syriza. «No somos un partido político, somos un grupo parlamentario que sigue fiel al compromiso con sus votantes», nos explica de manera distendida.

La conversación se inicia con un breve salto hacia atrás en el tiempo. Al momento en que los acreedores exigen por la fuerza al gobierno griego que acepte un tercer préstamo de 86.000 millones de euros, y el programa de austeridad que lleva aparejado, si no quiere verse fuera de la eurozona y privado de todas sus entidades financieras. «Las 17 horas que duró la reunión no fueron de negociación, sino de chantaje», recuerda Ísyjos, «un chantaje completamente aceptado por el primer ministro, Alexis Tsipras”.

¿Y ello a cambio de qué? ¿De una posible, y futura, reestructuración de la deuda? «Durante los últimos siete años las promesas de los acreedores han sido muchas, pero no fueron cumplidas casi ninguna –continúa el diputado–. Las únicas que se materializaron fueron las relativas al aumento de la pobreza, la exclusión social y la sumisión del país. Lo que tenemos ahora es un tercer paquete que va a aumentar la deuda hasta los 400.000 millones de euros y a más del 200% del PIB. Estos números son increíbles para un país como Grecia, ni siete generaciones podrán pagar esta deuda. Pero lo peor es que con este tercer memorando convierte al país en una neocolonia».

Traición o cobardía, el debate en Grecia está lejos de sofocarse y algunos actores sociales y políticos, como el veterano fundador del Comité Contra la Deuda Yorgos Mitralias, llegan a acusar a Tsipras de responsabilidad criminal. Ísyjos, sin embargo, se desmarca de los calificativos: «Estas afirmaciones son muy graves y fuertes», señala. «No nos demos adjetivos entre nosotros, la gente está muy cansada de eso. Yo diría que Tsipras tenía dos caminos, salir de los memorandos con políticas alternativas o seguir con ellos, y eligió el segundo incumpliendo su promesa electoral».

Compromisos de UP

En este sentido. nuestro entrevistado afirma que los diputados que abandonaron el grupo parlamentario de Syriza lo hicieron «para mantener una promesa ética, programática y políticamente contraída con el pueblo griego antes del 25 de enero (...) Yo estoy a favor de la autodeterminación de los pueblos, pero no de la autodeterminación sobre lo que uno hace en política –ironiza–, eso lo deciden los pueblos en las urnas».

Fue precisamente la celebración del referéndum del 5 de julio –a favor o en contra del memorando de Bruselas– lo que dinamitó el consenso dentro del gobierno. «El referéndum dijo ‘No’ al memorándum, ‘No’ a la propuesta de Juncker [Presidente de la Comisión Europea], ‘No’ a los memorandos que vienen. Y se hizo completamente lo contrario. Esto quiere decir que no estamos cumpliendo con lo que votó el 62% del pueblo».

Ísyjos considera que UP se debe a cuantos manifestaron su No, «ese 85% de la juventud griega, de entre 18 y 24 años, que votó ‘No’, que no tiene un euro en el bolsillo, ni un sueño con el que ilusionarse (...) De un modo u otro –augura–, ese ‘No’ hablará muy fuerte en las urnas el próximo 20 de setiembre».

Para tratar de canalizar ese descontento, UP se ha organizado «como un frente popular en el cual participan muchas fuerzas de la izquierda, sectores críticos con el capitalismo, del ecologismo radical... queremos unir ideas, propuestas y luchas con un horizonte antineoliberal y antimemorándum», dice.

Uno de los pasos fundamentales para poder recuperar la soberanía política, económica y nacional es la creación de una moneda propia y la salida del euro. Propuesta por la que UP está siendo ridiculizada, cuando no criminalizada. Asegura el candidato que «el euro es un símbolo que está siendo usado para asustar y para el enfrentamiento político. La eurozona es una cárcel, donde uno entra fácil pero no puede salir. No es únicamente un sistema monetario, sino una herramienta neoliberal, política y cultural al servicio del capital alemán hegemónico», añade.

Hace unos días, en un encuentro con la prensa, el líder de UP y exministro de Energía, Panagiotis Lafazanis, explicaba los pasos que tendrían que dar «para acabar con el estrangulamiento de nuestra economía de los cinco últimos años, y probablemente de los tres siguientes, sin temer los chantajes financieros ni las amenazas». Lo que demuestra el experimento griego, añade Ísyjos, es que «dentro del euro uno pierde su soberanía totalmente, y los pueblos avanzan hacia la extrema pobreza y la exclusión social, perdiendo garantías y derechos como en el llamado tercer mundo». Pero también es consciente de que otros países empobrecidos supieron marcarse modelos emancipadores, como ocurrió en Ecuador, Bolivia, Venezuela... «Las situaciones no son iguales a las de Europa, pero debemos aprender las lecciones históricas de América Latina, seguir ese camino de independencia social, política y nacional en favor de nuestros pueblos», concluye.

Elecciones anticipadas

Alguien podría pensar que en estos comicios anticipados Syriza se enfrenta de nuevo –en solitario y más debilitada– a los partidos neoliberales nuevos o de viejo cuño. Pero ni las encuestas, ni los analistas lo ven así. Lo dijo también hace unos días la canciller alemana, Ángela Merkel: «Las elecciones son una bendición, son parte de la solución y no del problema», según nos recuerda Ísyjos, «de modo que los acreedores desean una gran coalición donde la socialdemocracia neoliberal y la derecha tradicional se casen. Incluso los dirigentes de Syriza han reconocido que si no tienen mayoría podrían encontrarse con el PASOK o Potami». Para nuestro entrevistado «el único enemigo en estas elecciones es UP, porque los partidos que apoyan el nuevo memorando no tienen más programa que el dictado por los inspectores y gobernarán juntos en una gran coalición para poder llevar a cabo las políticas de austeridad (...) La única incógnita es saber quien dirigirá el gobierno: Tsipras o Meimarakis [el candidato conservador de Nueva Democracia]».

¿No podemos decir que entre los dos grandes partidos hay una opción de izquierdas y otra de derechas? Para el candidato de UP la respuesta es un no rotundo. «Uno se puede considerar de izquierdas o de derechas pero la definición ideológica viene marcada por los programas y las políticas que desarrollan. Y en este momento un gobierno de Syriza no pertenece a la izquierda porque está cumpliendo un programa neoliberal, un programa neocolonial». Como ejemplo cita el caso de la privatización, a precio de saldo, de los puertos de Atenas y Tesalónica, «que con la reciente ampliación del Canal de Suez serán la puerta a Europa de un creciente flujo de mercancías procedentes del sureste asiático y del Pacífico, así como del oriente africano». Algo que, añade rotundo, «no tiene nada que ver con las promesas electorales de Syriza, y lo podría haber cumplido mucho mejor la derecha».