JAN. 12 2016 EIBAR Un balance sobresaliente Los azulgranas alcanzan el ecuador de la Liga en posiciones europeas, con treinta puntos y tras celebrar por vez primera tres victoriasconsecutivas. Lo consiguen con una plantilla de mayor calidad y cuya profundidad ha sabido aprovechar mejor José Luis Mendilibar. Amaia U. LASAGABASTER La extraordinaria normalidad. Es el título del artículo con el que, hace un año, este periódico resumía la primera vuelta del Eibar en su estreno en Primera. Doce meses después, muchas cosas han cambiado. Los azulgranas ya no son novatos en la categoría, ni parten con el presupuesto más bajo, y han renovado por completo su vestuario, empezando por el banquillo. Pero este Eibar de José Luis Mendilibar sí se parece en algo a aquél de Gaizka Garitano: también ha sido capaz de convertir lo extraordinario en habitual. Por eso alcanza el ecuador liguero en posiciones europeas sin que nadie se eche las manos a la cabeza. Porque, tal y como recalcaba el entrenador armero en su rueda de prensa posterior al encuentro frente al Espanyol, los treinta puntos no han caído del cielo, sino a los méritos de un equipo que colecciona tardes memorables. Sobran los dedos de una mano para contar las malas actuaciones del Eibar y casi es imposible recordar una sola que se prolongase más allá de medio partido. El equipo lo ha conseguido con una plantilla muy diferente a la del año pasado. De mayor calidad, sin duda, pero también con menor peso del «producto local». Un cambio cuya relevancia puede hacerse sentir si la dinámica empeora. O no. Lo cierto es que de aquel bloque que protagonizó la travesía de Segunda B a Primera a las órdenes de Garitano, solo cuatro futbolistas, además de Lillo, siguen defendiendo la camiseta azulgrana. Y con suerte dispar. Porque Ander Capa y Dani García también se cuentan entre los insustituibles de Mendilibar pero la aportación de Xabi y Arruabarrena ha caído en picado. En este segundo intento en la categoría, el vestuario ha ganado en experiencia con la llegada de jugadores rodados en Primera y ha diversificado su origen, con futbolistas de ocho nacionalidades –Asier Riesgo y el propio Mendilibar son las únicas incorporaciones autóctonas–. Aunque en buena medida ha intentado mantener la mezcolanza por la que habitualmente apuestan los dirigentes azulgranas, con futbolistas con galones, incluso en busca de una última oportunidad en algún caso, y jugadores jóvenes con talento espoleados por la ambición, para conformar la plantilla. Un grupo que también ha ganado en calidad, tanto de los jugadores de primera línea, como de los del fondo de un armario más amplio que el del año pasado. O que el técnico ha sabido explorar mejor. Lo cierto es que, salvo en los encuentros de ida de las dos eliminatorias coperas –en los que la alineación cambió por completo y estuvo copada por jugadores sin apenas minutos hasta entonces–, los cambios no han afectado, ni siquiera cuando han sido numerosos, al rendimiento del equipo. Tampoco los de esquema. Porque José Luis Mendilibar ha alternado, a expensas del rival y sobre todo de la disponibilidad de sus futbolistas, el punta único y el doble delantero. Con uno u otro, el abc del equipo ha sido el mismo: presión asfixiante desde arriba, mucho recorrido por bandas, verticalidad y poco toqueteo horizontal. Algo que aplica desde el mismísimo arranque de los encuentros, lo que le ha permitido adelantarse en el marcador antes del cuarto de hora en la mitad de los partidos que ha jugado. Como probable consecuencia, el peor defecto de los eibarreses es que les cuesta dosificar y jugar a menos pulsaciones, lo que provoca que los partidos se les hagan larguísimos en muchas ocasiones. El Eibar, además, tuvo la fortuna de empezar con muy buen pie –dos triunfos consecutivos– una Liga en la que, con un proyecto tan renovado, necesitaba un refuerzo inmediato en su confianza. Y, más que suerte, ha tenido la capacidad de sobreponerse a su peor momento –cinco encuentros sin victorias e incluyendo sus dos peores actuaciones del curso–, que precisamente ha precedido a la racha actual, la mejor en Primera, con tres triunfos consecutivos. Con cautela por el pasado reciente pero con fundamento por la trayectoria más reciente aún, el Eibar mira al futuro con optimismo. El club se hace con Gonzalo Escalante, que firma un contrato hasta 2020 Gonzalo Escalante ya es jugador del Eibar de pleno derecho. Visto el rendimiento del argentino desde que llegara en verano, en calidad de cedido por el Catania, el club azulgrana ha decidido apostar fuerte por él. Ayer anunció que había alcanzado un acuerdo con la entidad italiana para fichar al futbolista y con el propio Escalante para firmar el contrato más amplio de la plantilla, hasta 2020. La política de transparencia no se aplica en este caso y nada se sabe del precio que ha tenido que abonar el Eibar para hacerse con el centrocampista, ni de la cláusula de rescisión establecida en su contrato, pero teniendo en cuenta las cifras en las que se mueve esta temporada el club guipuzcoano, parece seguro que se ha protegido con una cláusula superior a los cinco millones de euros. El contrato de Escalante se enmarca en la nueva política del Eibar en busca de un proyecto con futuro más allá del 30 de junio. El del argentino, hasta 2020, es el más extenso, pero los contratos de otros siete jugadores –Keko, Dani García, Adrián, Capa, Inui, Juncà y, el último en unirse a la lista, Riesgo–, algunos renovados a lo largo de los últimos meses, también se prolongan hasta 2018. A.U.L. ESCALANTE El argentino, lesionado el domingo, tiene afectado el ligamento lateral interno de la rodilla derecha. Pero el diagnóstico no será definitivo hasta conocer el resultado de la resonancia a la que se someterá hoy. PANTIC El central serbio vio el domingo su quinta amarilla, con lo que no podrá enfrentarse al Granada el próximo lunes. Es probable, por tanto, que juegue ante Las Palmas, un partido que el equipo acabará de preparar hoy en Atxabalpe (11.00).