JAN. 18 2016 XXVI TXAKOLIN EGUNA EN GETARIA MOMENTO DULCE PARA EL ELIXIR DORADO EL TXAKOLI ESTÁ VIVIENDO UN BUEN MOMENTO. A LA COSECHA DE 2015, DE «MUY BUENA CALIDAD», SE LE SUMA UN AUMENTO DEL 5% EN LA PRODUCCIÓN Y UNA SUBIDA DEL 30% EN LAS EXPORTACIONES. CON LA PRESENTACIÓN AYER EN GETARIA, SE ABRE LA VEDA PARA CONSUMIR LOS 3,3 MILLONES DE BOTELLAS QUE LOS VITICULTORES HAN ELABORADO. Oihane LARRETXEA El Día de San Antón llegó a Getaria con el Día del Txakoli bajo el brazo. El santo fue fiel a su cita, al igual que cientos de vecinos y visitantes que hidrataron sus gargantas con este jugo que mucho se parece a un elixir. Un tono dorado, delicado, brillante y con chispa, con mucha gracia. De la botella a la copa, y de la copa a la boca. Algunos destacaban su sabor, otros su frescura, sus aromas a fruta, a las uvas acariciadas por el sol y humedecidas por la brisa del mar. La presentación de la cosecha de 2015 dejó muy buenos datos. En primer lugar porque la climatología ha estado de lado y ha ayudado en el resultado. La primavera fue la apropiada para el cuajado de la flor, y ello propició que la cantidad haya sido «muy buena». Por su parte, el otoño, época de vendimiar, ha sido seco y caluroso, dando como resultado un fruto de «alta calidad». Con estos elementos tan positivos, el resultado solo podía ser excepcional. El trabajo es muy duro y se prolonga durante todo el año, no hay días de descanso. No obstante, los productores se mostraron contentos. La D.O. Txakoli de Getaria cuenta con 150 viticultores que explotan un total de 402 hectáreas, además de 31 bodegas inscritas: 12 en Getaria, 7 en Zarautz, 3 en Aia y una en Alkiza, Arrasate, Deba, Hondarribia, Mutriku, Olaberria, Oñati, Orio y Oiartzun. Ayer visitaron la localidad guipuzcoana veinticuatro. El cocinero Karlos Arguiñano acudió con su marca, K5 Argiñano. Además de servir una copa detrás de otra, fue el blanco de unos cuantos selfies; muchos seguidores se le acercaron curiosos, sobre todo los turistas. Hace diez años que K5 Argiñano plantó los viñedos y esta es la quinta cosecha. Poco a poco se han hecho un hueco, con lo que el chef se mostraba satisfecho. «Aquí se consume desde hace décadas, pero ahora hemos abierto una puerta al exterior, a países como Japón, México o Australia. Además han repetido, y eso es muy buena señal. Queda camino por hacer pero vamos en la dirección adecuada». De lo sacrificado del trabajo también hablaron ayer desde la propia Denominación de Origen, al recordar que todas «las bodegas son viticultores», porque realizan todo el proceso, desde la producción de uva hasta la puesta en el mercado del producto final. De ello habló a GARA Kepa Etxabe, de la bodega Flysch de Deba. Su empresa es familiar, una apuesta que realizó junto a sus padres y su hermano cuando el taller en el que trabajaba su aita hizo un ERE. Por tradición sabían elaborar txakoli para consumo propio y se animaron. Aún no han logrado abrirse en el extranjero, pero confían en poder hacerlo más adelante. Aumento en la producción Precisamente, el crecimiento del 30% en la exportación es uno de los buenos datos que se revelaron ayer, despertando especial interés en EEUU, Estado francés, Gran Bretaña y Japón. También contaron que de las 31 bodegas inscritas en esta última cosecha, 21 se comercializan en el extranjero, aunque las ventas han sido buenas tanto fuera como «en casa», donde se vende el 80% de lo producido. Otro dato como aval: el pasado año se vendieron la totalidad de las botellas producidas, 3,2 millones de unidades. Animados o no por esa respuesta, las bodegas han aumentado la producción un 5,2%, ofreciendo un total de 2,56 millones de litros de txakoli distribuidas en 3,35 millones de botellas. Unas cuantas se abrieron ayer, dando buena cuenta de lo que guardaban en su interior. Personas como los zarauztarras Joxean e Ixabel, que no fallan «nunca», o las jóvenes Leire y Eukene, quien por tradición familiar afirmaba llevar el txakoli en el ADN. «Es nuestra cultura», resumía ante la mirada de su amiga Ainhoa, que lamentaba sufrir una gran paradoja. «Soy de Getaria, pero no me gusta el txakoli». Ayer se abrieron 1.800 botellas de las más de 3,3 millones que se han comercializado con la cosecha de 2015