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Interview
YVES SALABERRI «XALA»
PELOTARI

«Si no me hubieran dejado jugar la final no hubiera podido seguir»

El mismo Astelena que le vio debutar en junio de 2000 sirvió el pasado domingo a Xala para hacer un punto y seguido en su carrera. Una victoria puso fin a casi 16 años de carrera profesional en las filas de Aspe, pero el de Lekuine sigue motivado para nuevos retos. GARA estuvo horas antes con el lapurtarra en Biarritz, donde a finales de marzo o principios de junio recibirá un cálido homenaje.


Sincero y sin ningún ánimo de enfrascarse en ningún tipo de polémicas tras una despedida agridulce, Xala repasa su carrera con Aspe antes de buscar nuevos retos en otros ámbitos.

¿Por qué pelotari?

Por el sitio en el que vivía, al lado de un frontón, y no había otra cosa que hacer. Luego también por la familia, por mi padre, que jugaba al trinquete, mi tío y toda la familia también lo hacían y parecía lo normal.

 Lo normal en Lapurdi era el trinquete ¿cómo así el frontón?

No sé la razón concreta, mi camino se encontró con el de Panpi y él me enseñó todo. Yo no sabía lo que era jugar con esa pelota, que es muy diferente, tenía todo por aprender y fue un camino duro pero que me fue bien. Fue Panpi el que me empujó, hice mi primer entrenamiento en el frontón de Biarritz y fue una especie de desafío muy grande para mí.

 Lo dejó todo por ser pelotari...

Con 18 años, fue probar un año. pensamos hacer la prueba un año y a ver qué pasaba. En esa temporada Panpi entrenaba en Aspe y entrené mucho con él para adquirir las bases de la pared izquierda, el gancho… que hasta los 19 años no había dado un gancho. Poco a poco empecé a ir con Panpi a los entrenamientos de empresa y eso me hizo conocer muchos pelotaris, iba a entrenar con Aimar y con Asier en Hernani, luego también hasta Logroño… y eso me permitió ver muchos pelotaris y aprender mucho.

 ¿Fue Panpi un segundo aita?

Algo así. Pasamos mucho tiempo juntos, los fines de semana entrenaba aquí en Biarritz y entre semana iba a Hernani, Iruñea o Logroño. Tiene pinta de muy amable y divertido pero tuve que trabajar mucho, hice miles de remates para dominar la volea y el gancho, físicamente también trabajé mucho, pero sabiendo que cuando trabajas mucho disfrutas mucho más en la cancha y es lo que queremos.

 ¿Es cierto que su nombre deportivo, Xala, viene de Xabier Ladutxe, el hijo de Panpi?

Eso fue por Salaberri, mi apellido, y coincide que también es Xabi Ladutxe. Pero sucedió que Fernando Vidarte no quería el Salaberri, porque había un Salaberri en la empresa, un riojano, y tuvieron algún lío entre ellos y le dijo a Panpi que Salaberri no le pones, no quiero saber nada de Salaberris, y me quedé con Xala.

¿Qué fue lo más complicado de ese cambio?

Todo un poco, pero defender el ancho era muy complicado para un zurdo, en el trinquete tenía la pared que ayuda mucho… es muy diferente. Luego esto es mucho más físico, sentía cansancio, entrenaba con estas pelotas más pesadas, y he tenido que trabajar mucho técnicamente.

¿Qué recuerda del debut?

Muy poca cosa, que jugué con Irigoien y me han dicho que estaba Jaio y alguno más que no me acuerdo bien.

 La primera txapela llegó pronto...

Sí en 2002, el Parejas con Oscar Lasa. Me metieron ahí casi de sorpresa y mira. Oscar jugó muchísimo, defendía mucho, le daba y yo no me daba cuenta de dónde estaba, por eso creo que jugaba sin ser consciente de que era un campeonato, Ahora sé lo que es pero entonces jugaba sin pensar y quizá por eso jugué tranquilo, igual me vino bien para poder conseguir mi primera txapela.

Esa temporada había pelota de Cipri que botaba más que las de ahora y nos venía mejor. Con esa pelota hacíamos buena pareja y ganamos contra Olaizola I y Patxi Ruiz y muy buen recuerdo. Fue la primera txapela y después venía lo más difícil.

¿Y eso por qué?

Es diferente, tienes que demostrar que esa txapela no fue por casualidad, ahí tienes que trabajar aún más. Sentía que me había tocado ganar, no sabía cómo ni por qué, pero estaba ahí y había que confirmarlo y eso era lo más difícil.

 Y llegó la final Manomanista...

Yo no pensaba que podía jugar mano a mano siendo zurdo. Tenía la volea que me ayudaba pero no pensaba que podía ser.

 Y se midió a un semidesconocido Juan Martínez de Irujo...

Era el primer año de Juan –Martínez de Irujo– y el segundo mío en el Manomanista de primera. Éramos muy jóvenes y no fue una final buena por mi parte, además antes de la final tuve problemas de tobillo.

Pero en ese partido me di cuenta de que igual podía llegar otra vez a una final. Irujo jugaba y juega todavía muchísimo, sabía que era muy complicado, hubiera preferido ganarla, por supuesto, pero lo importante fue darme cuenta de que podía volver si seguía trabajando.

 ¿Se ha sentido como el pelotari que más cerca ha estado de Irujo y de Aimar Olaizola?

Yo pensaba que, estando bien y si me tocaba un momento bueno físicamente, podía buscarles las cosquillas pero sabía que era muy difícil. Yo tenía que estar al 100% físicamente, y es complicado que un deportista esté al 100% todo el año, al menos para mí. Sabía que en algunos momentos, preparando bien mi cuerpo, y estando con juego, podría ganarles.

 ¿Ha sido el aspecto físico su mayor hándicap?

Creo que físicamente Irujo y Aimar, hablamos solo de ellos pero el mismo Titín era mucho más fuertes que yo. Entonces sabía que tenía que estar muy bien para jugar y sabía que a un partido podía aguantarles, sabía que no iba a ser todos los años, lo intentaba, pero era imposible.

Fisicamente son tan fuertes, son muy atletas, que, teniendo un bajón, están a un nivel tan alto que incluso cuando tienen el bajón también es muy difícil ganarles y cuando están muy bien pues… es casi imposible.

Siguiendo con su carrera, ¿fue la txapela con Eulate una reválida para ambos?

Creo que fue un campeonato en el que estaba muy bien, con Peio también teníamos algo los dos juntos y lo sentíamos, con Oscar también sentía que pasaba algo. Yo funciono así, tengo que sentir que la pareja funciona para jugar bien.

 Es algo que se repitió luego con Aitor Zubieta

Sí, pero eso no quiere decir que con los demás me llevase mal. No sabes por qué, pero siempre hay algunos con los que tienes más relación. En 2007 –con Eulate– fue un poco una revancha para mí, porque desde 2004 no había pasado gran cosa, bueno... la final del Cuatro y Medio, pero era volver a ganar y pensar que la primera no fue casualidad.

La txapela con Zubieta también fue muy emotiva...

Aparte de que con Aitor me llevo muy bien, teníamos mucha hambre de ganar esa txapela porque el año anterior empecé a jugar con Laskurain, se lesionó, entró Aitor y ganamos todos los partidos, pero ese año la LEP.M, el amigo Borja, se sacó un nuevo reglamento que nos dejó fuera, y nosotros sabíamos que con un reglamento normal deberíamos haber pasado. Luego, Aitor es un muy buen amigo, siempre es positivo y de cualquier cosa que le pasa saca algo positivo.

 Y llegamos a la final del Manomanista de 2011...

Fueron los peores momentos hasta la final y luego el mejor.

 ¿Le han dado el motivo de por qué no querían que jugase?

No, aquello no tenía ni pies ni cabeza, decían que tenían dudas de cómo iba a estar y de que podía ser una final muy mala. Pero en un campeonato se puede dar un 22-2 o un 22-0, que ha pasado. Estaba en mi derecho pero me costó mucho.

Parecía que había algun otro motivo, ¿económico quizá?

No lo sé, no te puedo decir, porque no tengo explicaciones. Nunca hemos hablado de eso y no quiero saber.

¿Le vino bien esa rabia para ganar la txapela?

Sí, sí, sí. ¿Quizá sin eso no habia ganado? No lo sé, pero tenía una rabia particular, eso sí.

Cuenta su botillero de entonces que tenían preparado lo de sacar al ancho pero que no se atrevía...

Sí, habíamos pensado empezar así, pero ¿cómo iba a empezar una final así después de lo que había pasado? Pensarían “ya está este medio loco”. Las cosas se torcieron y lo probé, fue un partido muy duro, había que hacer los tantos a Aimar, fue arriesgar y me salieron las cosas

¿Le ha faltado esa mala leche en otros momentos? Se dice que es un pelotari frío...

No lo sé. Cuando juegas a veces tienes muchas cosas en la cabeza y otras muy pocas. Lo mejor, si se puede, es ser regular, pero yo sabía que sería mi última final, estaba casi seguro, porque sabía el trabajo que habia que hacer para jugarla.

¿El físico se resentía?

Había hecho las cuentas, de 2001 a 2011 eran 10 años y había hecho tres finales, sabía que me quedaban tres o cuatro años para estar bien, como mucho una final más… volver a estar ahí estaba muy complicado y por eso en ese momento lo arriesgué todo, hasta mi carrera, dije que o jugaba la final o no seguía.

¿Un farol o una decisión firme?

No podía seguir, eso estaba claro. Fui hasta el final, si no me dejaban jugar, no podría seguir jugando para esa empresa

Usted y Gonzalez han sido los únicos que se han plantado ante su empresa, ¿casualidad?

No sé, yo normalmente soy tranquilo, pero si me atacas tengo el derecho a responder.

Y los dos abrieron el mercado de Ipar Euskal Herria.

También tendría su presión para que reaccionaran. Yo había visto tantas cosas mal que fue lo que me hizo reaccionar, si no yo nunca podría ir contra mi jefe. Si me decía que tenía que jugar con mal de manos, como todos, me ponía un poco más de esparadrapo, hacía hueco y hacía lo que podía.

Pues las formas en la despedida no han sido las mejores...

Me sorprendió porque cuando juegas 15 años para alguien, siempre intentando hacerlo lo mejor posible... Pero tengo la conciencia tranquila, aunque me ha hecho daño, mucho daño.

Además tras el año más complicado de su carrera...

Ha sido un año bastante duro, primero con lo de mi aita, que me acompañaba siempre al frontón, fue muy duro lo de su enfermedad, estuve con él hasta el final y fue complicado darle la vuelta. Luego me lesioné a principios de año, pero desde agosto he tenido buenos partidos. En el Cuatro y Medio no hice un mal papel y eso que jugué con la izquierda muy mal. Gané al campeón, cada año soy el único que gana al campeón –ríe–.

¿Y cómo intuye que será esa vuelta al trinquete?

Normalmente es más sencillo pasar al trinquete que al revés, por la pelota y todo eso, pero hacerlo con 36 años no es lo mismo que hacerlo con 25. Además, los jóvenes que están arriba son muy buenos y ya veremos lo que sucede. También está Garfe, que en pared izquierda estoy como en casa. A ver, no quiero jugar tampoco 70 partidos al año, pero si hay unos 35 lo haré muy a gusto, volviendo a jugar contra Titín, que es contra el que más habré jugado.

¿Un frontón?

Eibar, por toda la presión que hay cuando juegas.

¿Un rival?

Titín por parejas, Juan en el mano a mano, no le he ganado nunca, y Aimar en la jaula.

¿Un zaguero?

Zubieta. Sé que incluso perdiendo iba a sacar algo positivo.