FEB. 12 2017 La orquesta Antonio ÁLVAREZ-SOLÍS Periodista Yo no creo que si el gobierno español en pleno viajara a Londres lo dejaran entrar. Es un gobierno adquirido de segunda mano en un mercadillo del tercer mundo. Le falta presencia, solemnidad. Por eso me ha sorprendido que el Sr. Rajoy se haya ofrecido al Sr. Trump como mediador en el conflicto de Oriente Medio o con Latinoamérica. Era lo que faltaba a esas guerras. Eso no se le ocurrió ni a Felipe González, que en política disponía de otra contabilidad. Los gobiernos españoles no poseen presencia, que en la acción pública es vital. Ni orden intelectual. Suenan como una orquesta de aficionados dirigida por un mal director de banda. Ante las sentencias por corrupción que les empiezan a caer en los arrabales esos gobernantes alegan que falló la sección de aire o entró mal la cuerda y que ellos no se enteraron. Es el gran argumento de la Sra. Cospedal, que ahora se disculpa por lo mal que sonó el bombo sin que lo oyeran en la Moncloa. A mí me gustaría poseer un gobierno que tuviera en cuenta que su primera misión es dar al país elegancia, relieve, lenguaje correcto, cierta solemnidad. Sonido responsable. Pero eso no es posible en el gobierno español, que sigue dando sus desconciertos en el kiosko de Villalpando del Duque, con unos atrevidos solos de gaita.