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Aluvión


Etamos en Donostia viviendo desde varios ángulos la edición post capitalidad europea de Dferia. En cuatro días hay un aluvión de propuestas escénicas, una concentración casi cósmica de artistas, programadores, distribuidores, directores de festivales y de instituciones importantes de países iberoamericanos que en su conjunto pueden generar muchas y buenas sinergias y convertir sueños locales en realidades internacionales.

Estamos ante la consolidación de un modelo de encuentro entre las partes concurrentes del hecho teatral, pero siempre encontramos que los públicos, la ciudadanía con afición, se siente, o así lo entendemos, apabullada por tanta oferta y tan concentrada. Los medios funcionamos a golpe de evento, se convocan ruedas de prensa diarias, con varias compañías a la vez, se da páginas a su difusión. Muchas de estas obras si vinieran a la programación habitual pasarían desapercibidas.

Toda la ciudadanía sabe de la existencia de esta concentración porque se nota hasta en la calle y los bares, porque los medios le prestan atención, por lo tanto el acudir o no, sigue siendo una de esas elecciones de cada individuo dependiendo de su interés por las artes escénicas, por lo novedoso. Yo veo públicos normales en las salas, a ciertas horas y con ciertas ofertas, lo que me satisface, pero en otras más difíciles no se ve esa afluencia. Quizás sea lo normal, pero se debe trabajar para ampliar los públicos más inquietos.