AUG. 30 2019 ANNA Luc Besson lanza a lo grande a la modelo Sasha Luss Mikel INSAUSTI Desde que la carrera de Luc Besson se rige por criterios comerciales y no por los artísticos, en su afán por ser como productor el competidor europeo de la industria de Hollywood, el cineasta ha buscado un cierto equilibrio entre su marca personal de estilo y la espectacularidad del género de acción. Con “Anna” vuelve a aplicar la misma fórmula financiera en no excederse mucho de los 30 millones de euros en el presupuesto, y de apoyarse de cara a la audiencia internacional en la imagen de poderosas heroínas armadas. Es un eterno retorno al éxito de “Nikita” (1990), el cual le hizo reorientar su trayectoria profesional. Lo que van cambiando son los rostros de las modelos, y de aquella inspiradora Anne Parillaud hemos llegado a la actual Sasha Luss, a la que ya dio un papel secundario de prueba en su anterior “Valerian y la ciudad de los mil planetas” (2017). Pero por mucho que el rostro de la modelo varie, el personaje de Anna Poliatova es más de lo mismo. Se parece a la Charlize Theron de “Atómica” (2017), y sus intrigas son un calco de las protagonizadas por Jennifer Lawrence en “Gorrión rojo” (2018). Estamos ante la superagente de turno entrenada por la KGB, y que utiliza el mundo de la moda como tapadera para infiltrarse en el bloque occidental. Argumentalmente se alarga lo indecible el final de la Guerra Fría, mediante el uso y abuso de los saltos en el tiempo a fuerza de repetitivos flash-backs que frenan la dinámica narrativa y provocan el aburrimiento.