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Dificultades para un compromiso ante la emergencia climática

Las diferencias imposibilitaban anoche la firma de la declaración final de la Cumbre del Clima de la ONU. La Presidencia chilena confiaba en lograr de madrugada un compromiso ante el riesgo de que la COP25 se cerrara sin el impulso que reclaman con urgencia científicos y sociedad civil ante la emergencia climática.


La comunidad internacional afrontaba ayer dividida la recta final de la COP25, que corría el riesgo de cerrarse sin el impulso que reclaman urgentemente los científicos y la sociedad civil para evitar una catástrofe climática. La Presidencia chilena confiaba al cierre de esta edición en superar las dificultades y sacar adelante de madrugada un compromiso para hacer frente a la emergencia climática.

Uno de los puntos más peliagudos es un capítulo esencial del Acuerdo, que prevé la regulación de los mercados de carbono, un sistema de intercambio de emisiones entre países y empresas diseñado para rebajarlas.

Algunos países, en especial, Brasil, pero también Australia, son acusados de buscar un «doble conteo», es decir, poder anotarse una reducción de emisiones incluso cuando las venden, lo que dejaría sin efecto el propósito del mecanismo.

Para Brasil cualquier negociación sobre ese punto debe ir a la par con que los países ricos materialicen su compromiso de apoyar financieramente a las naciones en desarrollo para hacer frente y adaptarse al cambio climático.

Cuatro años después de la firma del Acuerdo de París, la ciencia elevó al máximo la alerta que supone el calentamiento global, los primeros efectos devastadores empezaron a manifestarse con fenómenos climáticos extremos y millones de personas en el mundo hicieron suya la problemática saliendo a la calle para reclamar acciones urgentes.

Pero el entusiasmo con el que se suscribió el Acuerdo de París, cuyo objetivo es mantener el aumento de la temperatura media global muy por debajo de los dos grados centígrados, y lo más cerca posible de los 1,5°C, parece desvanecerse. China e India descartaron hacerlo próximamente y EEUU fue más allá al anunciar su retirada del pacto.

Mientras la ONU estima que habría que reducir las emisiones en un 7,6% anual entre 2020 y 2030, estas siguieron aumentando en 2019 en el mundo. Al ritmo actual, la temperatura mundial podría aumentar hasta 4°C o 5°C a finales de siglo.