OCT. 21 2020 Se espera lo más duro Carlos GIL Analista cultural Es algo que ha cundido en el cuerpo social y estamos de acuerdo en que lo más duro está por venir. ¿Y qué es lo más duro en el territorio de la cultura en vivo y en directo? Que los confinamientos parciales, los cierres temporales, los mensajes cruzados operen sobre la ciudadanía para que la prevención sea una manera de perder ganas de acudir a los teatros, los museos, los conciertos y demás actividades que se van ofertando con un tembleque manifiesto. Desde el interior de los operadores culturales el temor se agranda pensando en el futuro inmediato, en los presupuestos para el año próximo, cuando se sepan los efectos que este tsunami ha causado en los presupuestos reales y cómo se reparten los recortes, que, por experiencia, acostumbran a afectar de manera más despiadada a todo lo cultural porque hay dos cuestiones claras, la ciudadanía no va a protestar si se cortan las programaciones en sus teatros municipales y porque esos teatros y todo lo que en ellos sucede son competencias impropias, lo que significa que los municipios hacen esas actividades sin tener ninguna obligación, por lo que pueden acabar con ellas sin que nadie les pueda reprochar nada. Asunto grave que se viene denunciando desde hace décadas, pero que no parece importar a ninguna formación política, ya que nadie ha movido un dedo para cambiar esta situación de inseguridad.