APR. 06 2022 Astiñene, luz al final del puente entre Egia y Loiola con dos años de retraso Imanol INTZIARTE DONOSTIA Tres años después de que arrancaran las obras, las orillas del Urumea entre los barrios donostiarras de Egia y Loiola están unidas por el nuevo puente de Astiñene, después de que ayer se colocara uno de los dos tableros centrales sobre los que irá la carretera, la acera y el bidegorri. «Esperamos que para verano la obra esté terminada y en funcionamiento», indicó la concejala Duñike Agirrezabala. La enorme pieza de 40 metros de longitud y 43 toneladas de peso llegó tarde «debido a la huelga de transportes». Enésima incidencia de un proyecto que se enmarca en el plan para reducir los riesgos de inundación en la cuenca de este río. En este caso se trataba de sustituir el puente viejo, con pilotes insertados en el lecho, por uno nuevo sin obstáculos en el cauce. Desde enero de 2019 La obra se adjudicó en diciembre de 2018 y arrancó en enero de 2019, con un plazo estimado de ejecución de quince meses, abril de 2020. A los dos meses del inicio se amplió hasta febrero de 2021, luego, en el otoño de 2019, llegó una nueva ampliación no solo del tiempo, sino del presupuesto. Este creció en cerca de un 10%, de 3 millones de euros a 3,3. La pandemia y el confinamiento, en marzo de 2020, generaron nuevos parones, y en febrero de 2021, para rizar el rizo, la constructora adjudicataria, Murias, fue absorbida por el grupo inmobiliario Urbas, y esto detuvo los trabajos hasta aclarar cómo se financiarían los costes de ejecución. Con la instalación de los tableros centrales parece que se ve la luz al final del puente y que este verano la vieja infraestructura, notablemente deteriorada, podrá ser finalmente demolida.