APR. 26 2022 DE REOJO Desgana Raimundo Fitero El desenlace era bastante previsible, no había excesivo campo para la sorpresa, pero el resumen es bastante patético: Macron gana, Le Pen sube. Por eso la desgana general ante el resultado, ya que se sabía que era lo más seguro, aunque quedaba un resquicio para la desesperación porque había un voto de la rabia que se debió quedar en su casa. Y si esto se puede medir como proyección hacia el futuro, Le Pen va subiendo votación tras votación, de aquí a cinco años no estará Macron ya que habrá concluido sus dos periodos legales y mientras se busca una alternativa liberal, republicana o en el campo de la izquierda que no ponga en duda la UE, Marine irá acumulando caudal electoral. Lo que se aventura es para intranquilizarse y dejarse la desgana para las lamentaciones ante la muralla del arrepentimiento y ponerse a trabajar en serio, sin elucubraciones ni despliegue del pensamiento líquido para establecer un auténtico proyecto desde las izquierdas para en todas las sociedades europeas revertir esta tendencia hacia el abismo que se manifiesta de manera tan amenazadora en todos los comicios que se van celebrando. Aquí, allí o acullá. El movimiento reaccionario y conculcador de libertades y derechos está expulsando su magma contaminante de manera exhaustiva y sus lenguas de lava ultra van avanzando de manera imparable. Hay que tomarse en serio la reconstrucción de una alternativa factible que, con todos los reparos, cercene esta tendencia suicida de las sociedades acolchadas entre mentiras y demagogias patrioteras. La desgana por lo obvio y previsible fomenta el marco del inmovilismo, la victoria de la resignación malévola de dar todo por hecho y que no se puede cambiar. Una entrega que acaba en amargura y remordimiento. En Francia ha ganado lo malo. Que no se olvide.