APR. 30 2022 DE REOJO Ontológica Raimundo Fitero Un tropiezo con una rama que crece horizontal en un parque público me hace sentir un vago presagio que no tiene más explicación que la intención provisional de dar vueltas sobre la cintura hasta caer en la postura adecuada para que la siesta implemente la idea de irrealidad. Una palabra resuena, un concepto, una idea inconclusa: ontológica. Al poco un sesudo analista asegura que la posible solución, el cambio sustancial del futuro no será ideológico, sino ontológico. Y así colocados ante esta posibilidad, digo que el voto debería ser siempre una cuestión ontológica. Nunca fruto de un despecho, una venganza o un capricho. No hay más desarrollo de la idea. Aquí cerramos capítulo. Es una decisión circunstancial, arbitraria, aunque quizás cercana a poder calificarse como ontológica, pero si queremos estar en este momento histórico con alguna buena intención debemos saber lo que es y que valor tiene cada acto que hacemos en mayúsculas o en minúsculas. Por error, omisión o displicencia no hay excusa plausible del abandono y el compromiso por estar vivo es irrenunciable e intrasferible. No es posible que llevemos sesenta y seis días de espectáculo militar en Ucrania y nuestros medios de comunicación no hagan otra cosa que contribuir a la Gran Mentira, a reproducir la propaganda ucraniana sin apenas un ápice de duda razonable sobre lo que está sucediendo, dando por hecho que Rusia va perdiendo, que Ucrania es un modelo ejemplar de democracia y transparencia y admitir que USA destine millones de dólares para alimentar este episodio de una supuesta tercera guerra mundial, o cuarta si así se puede calificar la de Napoleón o quizás debido a las circunstancias, esta sea la primera Gran Guerra Mundial retransmitida globalmente desde los estudios centrales de la CIA.