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El letrado de Pablo González remarca la «falta de pruebas» en su contra

Los tribunales polacos prorrogaron ayer, tal y como proponía la Fiscalía, tres meses más el encarcelamiento del periodista vasco Pablo González. Su abogado defensor, Gonzalo Boye, atribuye esta situación a la ausencia de pruebas. «Intentan quebrar su voluntad», denuncia.

Concentración el pasado marzo en Nabarniz para reclamar la puesta en libertad de su convecino Pablo González. (Monika DEL VALLE FOKU)

El encarcelamiento del periodista vasco Pablo González en Polonia se ha prorrogado durante tres meses más, con lo que casi llegará a un año en un auténtico limbo por lo que se refiere a la acusación. La Fiscalía pidió la prórroga y el tribunal regional de Przemysl lo admitió ayer.

Antes de conocerse esa decisión, Gonzalo Boye abogado de González, ya había admitido en los micrófonos de Radio Euskadi que «estamos manejando esa perspectiva» y lo achacó a una causa clara: «Tiene que ver justamente con la ausencia de pruebas. Si las tuvieran, las conoceríamos. En 175 días no las han puesto sobre la mesa. Lo que buscan es quebrar su voluntad».

Poco se sabe sobre la decisión judicial en el marco de un proceso caracterizado por la palmaria falta de transparencia. El abogado del periodista vizcaino en Polonia, Bartosz Rogala, se limitó a indicar a Efe que el tribunal coincidió con la Fiscalía en la mayoría de premisas para mantener la situación de prisión.

El Ministerio Público polaco argumentaba «una bien fundada preocupación» por riesgo de «ocultamiento o fuga», así como la posibilidad de «una pena elevada si es condenado».

Pablo González lleva preso en Polonia

desde el pasado febrero, y tras una prórroga anterior del encarcelamiento preventivo ahora llegará casi al año de cárcel sin perspectiva de celebración de juicio. En todo este tiempo, «no solo no conocemos pruebas, sino que seguimos sin poder hablar con Pablo», apuntó Boye. «Esto no es propio de un país democrático ni un país de la Unión Europea», remarcó.

Preguntado sobre hasta cuándo se podría prolongar esta situación, Boye indicó que «en un país como Polonia, lo que quieran». Insistió en que todo ello revela una flagrante falta de pruebas y puso como ejemplo añadido que en la misma Polonia otras personas acusadas de espionaje contra Rusia han sido entregadas a este país, mientras que en el caso de Pablo González no se ha procedido de tal modo pese a acusársele también de espionaje, en este caso para Rusia.

El letrado puso el acento, además, en que al periodista vasco «le continúan interrogando» periódicamente estando en la cárcel, por lo que «nos hemos dirigido al Comité de Detenciones Arbitrarias de la ONU».

Las únicas noticias sobre su situación son indirectas o han llegado a sus allegados a través de las poquísimas cartas que le han permitido enviar. «Estaría bien, habría perdido mucho peso, niega los hechos, extraña a la familia y agradece los apoyos, poco más sabemos», explicó el abogado.

La actitud del Gobierno español ante este caso también es objeto de polémica. Preguntado Boye sobre el «compromiso» declarado verbalmente por miembros del Ejecutivo sobre Pablo González, el letrado apuntó que no le consta tal grado de implicación. Únicamente existe una «atención consular» plasmada en «tres o cuatro visitas». «No sabía que había un compromiso, y menos aún un resultado y una acción», resumió.