SEP. 07 2022 Bruselas se lava las manos tras la negativa de Macron al MidCat Emmanuel Macron expresó el lunes su rechazo al proyecto de gasoducto MidCat después de la alianza entre Pedro Sánchez y Olaf Scholz para su materialización. Y la Comisión Europea puso ayer distancia tras la negativa del presidente francés y evitó respaldar la infraestructura. Pidió más datos para evaluar su viabilidad. Videoconferencia entre Macron y Scholz celebrada el lunes para tratar la crisis energética. (Ludovic MARIN | AFP) Ibai AZPARREN IRUÑEA París recela del MidCat, el proyecto de gasoducto entre Catalunya y la región gala de Midi apoyado por Madrid y Berlín y promovido también por Lisboa, y Bruselas evita apoyarlo y enfrentarse a Emmanuel Macron. En una rueda de prensa tras una videoconferencia con el canciller alemán, Olaf Scholz, el presidente francés dejó el lunes meridianamente claro que es «falso, actualmente falso» que esta infraestructura para llevar gas desde la Península Ibérica al resto de Europa resuelva las carencias energéticas del continente. Macron indicó que no comprende «el problema a corto plazo que se intenta resolver» con la construcción del MidCat y argumentó que las tuberías que unen los dos Estados a través de Hego Euskal Herria (los gaseoductos de Irun y de Larrau-Calahorra) están «infrautilizados», pues desde febrero se están utilizando al 53% y en agosto ha sido el Estado francés el que ha exportado gas al Estado español y no al contrario. El proyecto, que quedó enterrado en 2019 tras el dictamen en contra de los reguladores español y francés por su elevado coste, ha vuelto a coger fuerza en las últimas semanas en plena crisis energética en Europa y más aún tras la reunión conjunta entre el presidente de Gobierno español y el propio Scholz que motivó, a su vez, una actitud más receptiva por parte la Comisión Europea. Sin embargo, tras el «no» de Macron, Bruselas se puso ayer de perfil y consideró que tiene poco que decir si París y Madrid no se ponen antes de acuerdo. «El proyecto necesita más evaluaciones de los países implicados y de los promotores del proyecto, por eso la Comisión no puede tomar posición», indicó el portavoz de Energía del Ejecutivo comunitario, Tim McPhie, que recordó que el MidCat no forma parte de la lista de Proyectos de Interés Común que reciben fondos comunitarios. La vicepresidenta tercera y ministra española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, remarcó que el debate sobre el MidCat todavía «está abierto» y defendió la necesidad de esta infraestructura. Si bien, ante la negativa de Macron, el Gobierno español ha avanzado en varias ocasiones su plan B: un gasoducto submarino de 700 kilómetros que uniría Barcelona con Livorno y que costaría 3.000 millones. De hecho, el Estado español es el país europeo con mayor capacidad de regasificación de gas natural licuado y el único país de la UE, junto a Italia, con conexiones con Argelia, que sin embargo mira ahora hacia el país transalpino tras el giro diplomático de Sánchez respecto al Sahara. Más que gasísticas, Macron apuesta por «conexiones eléctricas con España» para la exportación de energía renovable, y defiende un canje energético con Alemania de cara al invierno: exportar gas a Berlín para a su vez importar electricidad desde el país. Sánchez dice que las medidas «no serán dramáticas» El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, protagonizó ayer un cara a cara con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el Senado para debatir sobre la crisis energética. Sánchez aprovechó su discurso para hacer un anuncio concreto: ha ordenado aprobar la inclusión de la cogeneración eléctrica de las industrias dentro de las compensaciones por el mercado ibérico (la llamada excepción ibérica), algo que beneficiará al sector industrial. Desde el primer momento interpeló a la derecha e hizo mención de sus propuestas y sus intenciones políticas. Un ejemplo fue cuando afirmó que «algunos cambios de hábito» habrá que hacer «para defender nuestro modelo de vida», para luego enfatizar que «lo que puedo asegurar es que no habrá medidas dramáticas ni escenas apocalípticas como auguran desde la derecha». La crónica completa de Daniel Galvalizzi está disponible en NAIZ. GARA