JAN. 06 2023 DE REOJO Mis ganas ganan Raimundo FITERO Casi todo lo que tiene relación con esa enfermedad conocida como cáncer me provoca desazón. Cuando veo a personas de distinta edad afrontar la circunstancia con entereza y hasta actitud positiva entro en un limbo emocional que no soy capaz de reducir a una exclamación, palabra o frase de alivio. Es casi imposible no conocer de manera personal, familiar, profesional a personas que lo han padecido o lo padecen. Es una convivencia obligatoria que acaba siendo un gran ejercicio de resignación. Los avances en su diagnóstico y tratamiento son innegables pero insuficientes porque cuanto más se investiga, más variantes aparecen. Y si es cierto que existen algunos cánceres que son eliminados o cronificados, la incidencia letal es una fuente de angustia. Elena Huelva, una joven se había hecho un hueco en las redes, se convirtió en una abanderada, alguien que luchó de manera lúcida contra su sarcoma de Ewing con una frase que utilizaba como escudo, «mis ganas ganan», que parecía una forma mágica de defenderse de esa obscena enfermedad que al final se la llevó tras mostrase consumida por el maldito bicho. Hay publicidades voluntariosas contra el cáncer, se usan a niños y niñas enfermos para tocarnos la sensibilidad, pero me parece que crea estados de indefensión. Leo hoy que una asociación pide que se investigue más sobre la metástasis. Tuve una cirujana que, cuando me sacaba alguna prueba de la piel para la biopsia, me decía con simpatía reveladora: «es un cancerito». Quería decir que no era nada importante. Meses antes, a otra peca, la llamaron melanoma.