APR. 17 2023 Diez años de la moción de censura que mostró una alternativa a la derecha Aunque no se ganen, las mociones de censura pueden servir para evidenciar que un ciclo político ha terminado. Es lo que sucedió hace diez años en Nafarroa, cuando la candidatura de Juan Carlos Longás mostró abiertamente que era necesario y posible un cambio que desalojase a la derecha del Gobierno. Yolanda Barcina observa el paso de Juan Carlos Longás, que defendió la moción de censura. (Jagoba MANTEROLA | FOKU) Martxelo DÍAZ IRUÑEA Dice el tango de Gardel que veinte años no es nada. En Nafarroa, diez años son mucho. Por lo menos en lo que se refiere a la situación política. Mañana se cumplen diez años de la moción de censura contra la presidenta navarra Yolanda Barcina que presentaron los grupos parlamentarios de Bildu y Aralar-NaBai con Juan Carlos Longás como candidato y que evidenció que era necesario y posible un Gobierno alternativo al régimen. Después llegaron las elecciones que convirtieron a Uxue Barkos en lehendakari y el llamado cambio. Lo primero que recuerda Longás de esos momentos es que era una situación económica dramática, marcada por drásticos recortes en educación, sanidad y servicios sociales. «No era tanto que hubiera ganas de cambio sino que la situación era desesperada. Esa legislatura la recuerdo como muy dramática y de mucho trabajo, porque las cuestiones económicas eran centrales. La política económica que llevaba Rajoy en Madrid era demencial, pero la que hacía aquí Barcina no tenía ningún tipo de contención. Al contrario, iba más lejos. Estaban desmantelando todo y había niveles de movilización en la calle que hacía muchos años que no se daban», señala. PARLAMENTO FRAGMENTADO La composición del Parlamento navarro de entonces era de 19 escaños para UPN y cuatro para el PP, mientras que el PSN tenía siete. Estas eran las fuerzas del régimen. En esa distribución, el PSN era imprescindible para sostener a la derecha. De hecho, la legislatura comenzó con un Gobierno de coalición en el que Roberto Jiménez fue el vicepresidente de Barcina. Hasta que le cesó con un mensaje enviado a través un motorista de la Policía Foral, según la leyenda popular. Frente al régimen se situaban los siete escaños de Bildu (entonces formado solo por la izquierda abertzale y EA), los ocho de NaBai (que luego se disgregó quedándose por un lado Aralar, que miraba ya hacia EH Bildu, con la mayoría de los escaños, mientras que por el otro lado se agrupó lo que luego sería Geroa Bai). Longás era un economista independiente en la coalición NaBai. El Hemiciclo se completaba con tres escaños de I-E, de los que dos pertenecían a IUN y el otro a Batzarre. Esta última formación había estado integrada en Nafarroa Bai en la anterior legislatura. GOBIERNO EN MINORÍA Tras la expulsión del PSN del Gobierno, Barcina se encontró con la imposibilidad de aprobar los presupuestos en un contexto de profunda crisis económica y social. Para salir del impasse se le llegó a ofrecer al PSN que liderase una moción de censura para sacar del Gobierno a Barcina y forzar una convocatoria de elecciones anticipadas. El PSN de Roberto Jiménez (y también de Santos Cerdán) se negó. Por ello, Bildu y Aralar-NaBai propusieron a Longás como candidato en la moción de censura. Finalmente, la abstención del PSN salvó a Barcina. La moción de censura no pudo salir adelante, pero sí logró mostrar que en Nafarroa era posible articular una mayoría alternativa a la derecha, que en aquellos momentos parecía poder mantenerse en el poder eternamente. «Había que hacerlo», destaca Juan Carlos Longás al recordar esos tiempos. RECORTES Y PARÁLISIS «Por dignidad, había que hacer la moción de censura. La situación era muy dramática y no había manera de que el PSN hiciera algo para superarla», insiste Longás, que recuerda que este partido únicamente se unió a la oposición parlamentaria a la hora de rechazar los presupuestos. Pero no daba un paso más. «Pedían la dimisión de Barcina y que se convocasen elecciones. Pero ahí se quedaban», señala. «Esa legislatura fue un desastre. Coincidió con el final de ciclo de UPN y Barcina ya no contaba con seguir como presidenta. Fue en buena medida por las políticas que llevaron a cabo, que en gran medida eran innecesarias. Seguramente, Miguel Sanz no hubiera actuado igual porque tenía mano izquierda, era más populista, manejaba la chequera con habilidad... Pero estos fueron con los principios neoliberales y el control del déficit por delante y aplicaron recortes a mansalva», añade Longás. La situación era de tal gravedad que en 2012, Álvaro Miranda, consejero de Economía de Barcina, se vio obligado a «bajar la persiana en agosto». Es decir, para agosto se habían gastado todo el presupuesto del año y solo quedaba para pagar los gastos de nóminas y de funcionamiento básico. Longás recuerda que había centros de salud que no podían imprimir las recetas porque no tenían tinta. «En Educación, para recortar gastos, además de aumentar los ratios, contrataban a la gente por horas, casi por minutos. La Universidad estaba asfixiada financieramente. La única respuesta era recortar, aunque es verdad que en parte les venía impuesto». El Estado imponía unos estrictos márgenes de déficit, mientras que las administraciones autonómicas tenían que seguir ofreciendo los servicios de educación y sanidad, mucho menos elásticos. «Había otra manera de actuar, pero también había una serie de hipotecas heredadas», destaca Longás. A este contexto, hay que añadirle la desaparición de la CAN, «que fue un desastre sin paliativos». Longás recuerda que Carlos García Adanero insistía en que la Caja se mantenía, pero en un debate radiofónico tuvo que reconocer que la ficha bancaria se había trasladado de Iruñea a Barcelona. «En privado, te reconocían lo que te negaban en público», recuerda Longás, que destaca que la caja navarra estaba en una situación muy buena respecto a otras del Estado que sufrían la crisis del ladrillo. «Se gastaba mucho y mal», señala el que fuera candidato, que también rememora una época en la que Osasuna no pagaba impuestos con la excusa de que era necesario que Nafarroa tuviera un equipo de fútbol puntero. «Eso sí que lo paró Lourdes Goicoechea [la vicepresidenta de Barcina]». Longás era miembro del Paris 365, una entidad que lucha contra la pobreza. En esa época produjeron un vídeo que se proyectaba en los cines y que denunciaba que en Nafarroa había hambre. «Pues el Gobierno se enfadó. Y hubo gente en el Parlamento a la que también le sentó muy mal. Todo por decir algo que estábamos viendo todos los días», cuenta. ADANERO, DEFENSOR DE UPN En el debate de la moción de censura, Barcina ni siquiera contestó al discurso del candidato Longás. Podía intervenir en cualquier momento del debate, pero optó por no decir ni una palabra. Es también un rasgo definitorio de la actuación de este Gobierno de UPN, que por lo menos sirvió para no eternizar el debate. La defensa de la actividad del Gobierno correspondió a Carlos García Adanero, entonces portavoz de UPN y hoy tránsfuga en el PP. «Me llamó la atención que en la moción que presentó Vox contra Pedro Sánchez, Adanero les recriminaba que no habían presentado un programa. Yo sí presenté un programa, con medidas concretas y con un compromiso de convocar elecciones en pocos meses y también me lo recriminó. Es curioso que según dónde estés defiendas una cosa o la contraria. A mí decía ‘para qué presentas un programa’ y a Tamames todo lo contrario», relata. El programa que se presentó en la moción de censura de Nafarroa contenía una serie de medidas concretas para escasos meses y el compromiso de convocar elecciones. «Era responder a una situación de emergencia, intentar parar lo que había y llamar elecciones. Era revertir media docena de recortes y convocar elecciones. No era más», recuerda Juan Carlos Longás. RECORTESLa moción de censura que lideró Juan Carlos Longás se presentó en un contexto de crisis económica, política y social en la que la respuesta del Gobierno de Yolanda Barcina era aplicar recortes en educación, sanidad y servicios sociales. FIN DE CICLOLa moción dejó en evidencia que el ciclo de UPN había terminado y que el Gobierno de Yolanda Barcina no tenía capacidad de actuación, por lo que era necesario convocar unas elecciones anticipadas.