JUL. 29 2024 DE REOJO Achicharraítos Raimundo FITERO Las cortinillas que usa La Sexta para ir a publicidad o cambiar de programa son muy elocuentes y tienen una gracia ocurrente y apropiada. Son hombres y mujeres de diferente fenotipo que aparecen con la cabeza u otras partes de su cuerpo con llamas, intentando aligerar su calor con diversos artilugios insuficientes para su situación abrasiva y diciendo «achicharríto/a». Es la gran metáfora, la plasmación de manera jocosa de la sociedad en la que vivimos, es decir de sus habitantes y me parece que se puede generalizar, al menos, del mundo occidental regido por el capitalismo especulativo y las políticas totalmente destructivas. Estamos muy «achicharraítos» con todos los movimientos de los partidos para mantener una tensión inenarrable. Atender un noticiario, repasar las primeras planas de los periódicos, escuchar algunas editoriales o contemplar la incapacidad analítica de tertulianos de aluvión, nos describe una situación de muchas personas achicharradas por ese fuego lento de la descalificación, las mentiras, la hipérbole y la incapacidad para ofrecer un poco de calma, aunque sea chicha, a la gente. Aquí, allí, allá, acullá, donde se mire la situación está al borde del caos, del colapso. Desde el clima, a las aguas del Sena, todo está infectado de alusiones fuera de lo razonable. La risa de Kamala Harris se ha convertido en un reclamo. Las elecciones venezolanas tuvieron el acto idiota de una cuadrilla de funcionarios de la desestabilización con carnet de la banda de Feijóo. Por eso ver Simone Biles, volando y relativizando la ley de la gravedad, refresca.