MAR. 31 2025 STING. ARAÑA ASESINA Homenaje sangriento y divertido al terror de los 80 Gaizka IZAGIRRE HERNANI El gato zombi de “Pet Sematary”, el San Bernardo rabioso de “Cujo”… la historia del cine de terror está plagada de ejemplos de mascotas tan insólitas como inquietantes. En ‘‘Sting. Araña asesina’’, se nos presenta a una araña que crece desmesuradamente hasta convertirse en una criatura monstruosa. Esas primeras lineas probablemente disuadirán a muchos espectadores de acercarse a la película. Es cierto que se trata de una propuesta para un público muy específico, pero aprovecha con habilidad los escasos recursos de los que dispone: está repleta de estereotipos y giros muy predecibles, aunque sostenida por un ritmo ágil y un toque de humor. Roache-Turner equilibra con habilidad las secuencias de tensión y las escenas más ligeras, lo que convierte a la película en una experiencia entretenida. Lo primero que destaca es la constante sensación de que los creadores profesan un genuino amor por el cine de terror de los 80 y 90, y han buscado rendirle una especie de homenaje a través de esta película. Es una obra bastante superficial, sangrienta, tensa y divertida, pero en todo momento se percibe un profundo respeto por el género. En ese reconocimiento al género, la presencia de los efectos prácticos resulta imprescindible. Visualmente, ‘‘Sting. Araña asesina’’ sobresale por el empleo de efectos físicos en la creación de la araña. Estos efectos añaden tensión a las escenas de terror, evocando la esencia de las películas de horror de las mencionadas décadas. A partir de ahí no van a encontrar muchos más, pero la película logra entretener, divertir y aportar una nueva perspectiva al subgénero de criaturas asesinas.