JAN. 04 2026 ANACONDA Nostalgia autoconsciente Gaizka IZAGIRRE HERNANI {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} Arañas, serpientes gigantes, tiburones, osos, primates... durante los años 90 se consolidó una auténtica moda de películas de supervivencia protagonizadas por animales atacando a humanos, un subgénero que explotaba el miedo a la naturaleza como fuerza incontrolable. Una de esas cintas fue la mítica “Anaconda” de 1997. Conviene aclarar que esta nueva “Anaconda” no es un simple remake al uso, sino una actualización peculiar y autoconsciente. La trama gira en torno a un grupo de amigos empeñados en rodar una nueva versión de la película original, con la poco recomendable fortuna de que la ficción acaba colisionando con la realidad. Este reinicio de una obra que, dicho sea de paso, ha envejecido muy mal, opta por un cambio de registro notable. Donde antes había terror frontal, ahora hay una mezcla deliberada de comedia, acción y pinceladas de horror. La película se construye como un meta-remake consciente de los tics, excesos y lugares comunes del subgénero, y explota esa lucidez para apoyarse en la química cómica entre Jack Black y Paul Rudd, capaces de arrancar sonrisas ante cualquier situación. Es cierto que la acción -acompañada de discretas dosis de terror- va ganando protagonismo a medida que avanza el metraje, y probablemente ahí resida el mayor tropiezo de la cinta: cuando decide tomarse en serio a sí misma. Es, en esencia, un homenaje autoparodico al cine de animales noventero. Divertida, deliberadamente ligera y sin demasiadas pretensiones. Es una película que sabe perfectamente lo limitada -y boba- que es, y precisamente por ello se permite celebrar, con sorna y guiño cómplice, tanto las criaturas gigantes de antaño como la inagotable y a veces absurda cultura contemporánea del reboot.