GARA Euskal Herriko egunkaria
AZKEN PUNTUA

Campo


Que podamos organizarnos libremente!”, reclamó Jean-René Etchegaray en respuesta al prefecto y a algunos sindicatos franceses que rechazan la creación de un Consejo agrícola y alimentario para la gestión del campo vasco. Ni hay petróleo, ni oro, ni tierras raras, pero Francia se obstina en retener y gobernar para sí este suelo como si fuera distinto de ése que al otro lado del Bidasoa reclama el Madrid de Ayuso, afirmando que el País Vasco es español con la misma determinación con la que Marine Le Pen asegura que es francés. Lo que es bien cierto es que entre los habitantes de este territorio de vascos hay españoles, franceses, inmigrantes de otros países e incluso autóctonos vestidos de ciudadanos del mundo cuyo suelo ético es de tal oscura profundidad que lo mismo sirve para la especulación inmobiliaria como para la explotación de hidrocarburos. Para lo que ya no vale, por lo visto, es ni para labrar ni para pastar, que por algo se ha firmado el acuerdo con Mercosur, que es tan bueno que Milei ha aplaudido con las orejas antes de pasearse triunfante de la mano de Trump por Gaza, por un campo de concentración que ha pasado a campo de exterminación y donde tampoco hay ni petróleo, ni oro, ni suelo ético, ni tierra que labrar, ni la mínima posibilidad de que nadie pueda organizarse libremente.