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DE REOJO

Especulaciones sin discurso


Como hijo y hermano de ferroviario tengo desarrollado un proceso especial para asumir este tipo de accidente donde las víctimas se cuentan por decenas. En el caso de la localidad cordobesa de Adamuz, de momento, se da una circunstancia muy excepcional: un maquinista está muerto y al otro ni se le menciona porque, dentro de todas las especulaciones más o menos basadas en experiencias que se van escuchado, se descarta de manera rotunda y argumentada el fallo humano. Así que la investigación debe correr por caminos técnicos, científicos y de responsabilidad conjunta de las empresas concurrentes en la tragedia.

Una vez aliviado sicológicamente, les indico que las imágenes que hemos visto del Alvia no hacen crecer muchas esperanzas, sino lo contrario. El amasijo de hierros en que se convirtieron alguno de las vagones dan muestra de la fuerza del alcance y de cómo a una velocidad no excesiva, uno iba a doscientos diez y el otro a doscientos seis, en un tramo señalado como máximo a doscientos cincuenta, el resultado es demoledor. Se han escuchado narraciones de supervivientes que rozan lo fantástico. El terror no se puede calibrar. Un accidente de estas características absorbe toda la actividad política, social y económica. De momento tenemos una actitud colaboracionista entre las administraciones local, regional y estatal que, sin entrar en más detalles, alivia a los afectados en su penar. Pero todavía no ha aparecido el hombre menguante, no vaya a pasar igual que en València que en cuanto llegó al lugar de los hechos comenzó el concurso de mentiras y desprecios. Sin discurso.