JAN. 27 2026 EL MAL Áspera e irregular, pero sugerente Gaizka IZAGIRRE HERNANI {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} Con “El mal”, Juanma Bajo Ulloa reincide en un territorio creativo tan reconocible como deliberadamente incómodo. Insobornable y ajeno a modas, el cineasta gasteiztarra se apropia de las herramientas del suspense para construir un artefacto áspero, irregular pero sugestivo, que mira de frente a la condición humana y se detiene en ese punto ambiguo donde la moral se resquebraja. En ‘‘El mal’’, una periodista llamada Elvira es contactada por Martín, un sujeto algo siniestro que se auto-proclama ‘‘el mayor asesino de todos los tiempos’’ y le ofrece el acceso a su relato. Bajo Ulloa opta por la insinuación antes que por el golpe de efecto. La violencia permanece fuera de plano -al menos en parte- y es sustituida por una sensación de peligro constante que intenta filtrarse en el ánimo del público. La atmósfera y la palabra -sobre todo la palabra- son los verdaderos motores de la tensión, en un suspense más recitado que mostrado, más mental que físico. El problema aparece cuando esa inquietud nunca termina de cuajar. El relato, en lugar de avanzar hacia zonas cada vez más turbias, se repliega sobre sí mismo y reincide en una misma idea sin apenas variaciones ni sorpresas. Es una amenaza que se desgasta por acumulación, diluyendo su potencial perturbador en una reiteración algo plana. Bajo Ulloa demuestra una vez más su talento para crear climas densos y singulares, pero el guion, excesivamente verbal y con un marcado tono teatral, acaba convirtiéndose en un lastre. Es una película extraña, a ratos fatigosa y, en otros, hipnótica. Para bien y para mal, cada plano lleva impresa la caligrafía inconfundible de Bajo Ulloa. Y en un panorama cada vez más homogéneo, esa singularidad -aunque imperfecta- sigue siendo algo digno de respeto.