JAN. 27 2026 Gatsby Josu MONTERO Escritor y crítico {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} La civilización se derrumba. Si no nos mantenemos en guardia, la raza blanca acabará hundiéndose completamente. A nosotros, que somos la raza dominante, nos toca mantenernos vigilantes para que las otras razas no se hagan con el control de todo. Nosotros hemos producido todas las cosas que constituyen la civilización». No, no son palabras de alguno de los tantos alucinados esbirros de Trump; quien así habla es Tom Buchanan, uno de los personajes de “El gran Gatsby”, novela modernísima que acaba de cumplir cien años. Tercera del fulgurante Francis Scott Fitzgerald (1896-1940), publicada en el año 1925, y con la que tras tocar tempranamente el cielo comenzó su desaforada cuesta abajo. En sus apenas 170 páginas, solo aparentemente livianas, leemos una novela sobre los sueños rotos, sobre el loco empeño por recuperar el tiempo huido, sobre el materialismo más atroz y el idealismo más extremo, sobre la corrupción y lo incorruptible. Pero también es una novela sobre la agresiva arrogancia de los ricos que aplastan sin miramientos a los débiles: retrato de un mundo en el que la riqueza y el poder deforman por igual a quienes los poseen, a quienes los ansían y a quienes los padecen. Como ahora mismo.