JAN. 29 2026 EDITORIALA Errar es humano, ocultar es una decisión política {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} Un grave error en el sistema de salud de la CAV ha tenido como consecuencia la administración -sobre todo a bebés- de 262 dosis de vacuna hexavalente más allá de la fecha de caducidad indicada por el fabricante. Por fortuna, la negligencia no implica riesgos para la salud. Errar es humano, evidentemente. Lo crucial es determinar qué ha ocurrido, porque son muchos los eslabones fallidos. Las vacunas caducadas se administraron en 12 de las 13 OSI de Osakidetza durante dos meses y medio, hasta que una enfermera de Errenteria dio la voz de alarma. Lo importante es poner los medios para que algo así no pueda volver a ocurrir. Dicho esto, la gestión de Lakua deja mucho que desear. Todo indica que el cálculo político y la obsesión por controlar los daños han podido más que la transparencia debida. El consejero Alberto Martínez argumentó ayer que querían tener un criterio claro sobre cómo actuar antes de informar a las familias, para no generar desasosiego. Han logrado lo contrario, dado que las idas y venidas sobre la necesidad o no de revacunar genera cualquier cosa menos confianza. Culpar de ello a la parlamentaria Rebeka Ubera, a quien Martínez señaló ayer de forma impropia, no es más que un recurso infantil para no asumir los errores propios. Martínez dejó claro que, si se ha sabido del caso, fue por la denuncia de EH Bildu. Deja así en evidencia al lehendakari Imanol Pradales, que el miércoles aseguró que «lo hemos dado a conocer nosotros». En realidad, Lakua no lo tenía tan difícil. Si estaba claro que no había riesgo para la salud desde el inicio, podía haber avisado a las familias desde el principio y debía haber informado a la sociedad con transparencia y serenidad -eso es lo que da confianza-, dejando para posteriores aclaraciones cómo proceder con las personas afectadas. El balance ha sido el contrario: han ofrecido indicios de querer ocultar la información al público, han acabado mareando a las afectadas sobre los pasos a seguir y han querido cargar la responsabilidad sobre el principal partido de la oposición. Una masterclass de cómo no gestionar políticamente un problema.