JAN. 30 2026 SIN PIEDAD El elogio del control total disfrazado de thriller futurista Gaizka IZAGIRRE HERNANI {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} Detesto las películas que sienten la imperiosa necesidad de explicarlo todo con fluorescente. Aquellas que, temerosas de que el público piense por sí mismo, repiten hasta la náusea cada giro. “Mercy” es una de ellas. Pero eso no es lo peor: se oculta tras la máscara de una supuesta crítica a la hipervigilancia y a la sustitución del ser humano por la IA, solo para desembocar en un elogio del Estado policial. Al parecer, según el film, el control absoluto del Gobierno es necesario para garantizar la seguridad. La premisa prometía: en un futuro cercano, un inspector de policía interpretado por Chris Pratt es acusado de asesinato y dispone de apenas 90 minutos para probar su inocencia. Pero, atención, nada de tribunales tradicionales: su destino se decide ante una inteligencia artificial avanzada, encarnada por Rebecca Ferguson, que ejerce simultáneamente de jueza, jurado y verdugo. El relato avanza en tiempo real, con ecos lejanos del cine judicial clásico, pero trasladado a un entorno saturado de dispositivos y vigilancia constante. Aunque la lógica de la IA y la simplicidad del guion chirríen, Bekmambetov logra que el ritmo no decaiga y el interés se sostenga hasta el final. En ese aspecto, aunque solo sea de manera superficial, hay que reconocer que cumple su cometido. El problema, insisto, es que lo que podría haber sido planteado como un dilema ético sobre vigilancia y tecnología se transforma, irónicamente, en la apología de un Estado todopoderoso. La película sugiere, sin demasiados matices, que la invasión sistemática de la privacidad y la supervisión absoluta no solo son inevitables, sino deseables.