GARA Euskal Herriko egunkaria
AZKEN PUNTUA

El café de las señoras


Para algunas es una hazaña ir solas al cine. O a un concierto o a por un café. Es un esfuerzo, y os lo habéis propuesto con tesón (como hacéis todo) porque os han dicho el feminismo y las terapias, que autocuidado y agencia también es eso. Un esfuerzo titánico. Sin embargo lleváis toda la vida yendo solas a comprar los ajos y el aceite y elegís con criterio el dónde y el cuánto y el para qué. Vais solas a la pediatra, al consulado, a la reunión de la escuela y al bis a bis. A lo que toque. Todo.

A algunas por suerte y lucha nos han parido pudiendo ir solas sin esfuerzo al ocio y al disfrute. Así es como llegué yo al café de las señoras (como me gusta llamarlo). Unas van solas, otras van juntas. Otras se hallan.

Habitado y regentado por mujeres, es un lugar amable y cálido. Las hondureñas, las vascas y las colombianas nos encontramos entre olores a café y bizcocho. Hay libros en estanterías y zumos naturales. No se grita, se saluda y puedes ir al baño olvidándote el móvil en la mesa. Hay botecitos de cristal con pimienta, canela, panela y sal para servirse al gusto. La ternura era eso.

Ros diseña y hornea los manjares, maneja el aguacate, los arándanos, la canela y el pan de maíz. Me gusta escucharle hablarme de sus trajes «de hombre» y de cómo tengo que poner el horno para que no se me quemen los donuts. Me gusta la supervivencia y el amor que intuyo en su mirada calmada. Ella no sabe lo que le agradezco la sensación de hogar.

Las jóvenes piden una bebida verde que Ruth prepara con destreza y mimo y las más mayores tienen sus sitios asignados. Me gustan los cruces. De las que van al mercado, las que llegan del monte, las que han dejado les niñes en el bus y las que han trabajado de noche. Adoro como conviven las preocupaciones y la alegría. De vez en cuando se dan abrazos, comentarios amorosos y conversaciones profundas fortuitas entre mesas y generaciones sobre política internacional y las vidas. Se respetan los lugares, los ritmos, las lenguas y los gustos.

Ojalá más cafés de las señoras. Ojalá más señoras.