JAN. 31 2026 Turquía refuerza su papel como mediador y pide prudencia a EEUU El ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, llamó a Washington a resolver sus diferencias con Teherán de manera gradual y sin humillaciones, mientras crece la tensión regional tras el último ataque estadounidense contra instalaciones nucleares iraníes. Araghchi y Firan, en Ankara. (MINISTERIO DE EXTERIORES DE TURQUÍA | AFP) GARA ESTAMBUL {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} Una vez más, Turquía hace de la mediación su herramienta más útil e influyente en el escenario geopolítico. Cuando la tensión entre Washington y Teherán amenaza con escalar hacia otro conflicto abierto, el ministro turco de Exteriores, Hakan Fidan, instó a EEUU a resolver sus disputas con Irán «una por una», empezando por la cuestión nuclear, y no mediante un gran acuerdo que podría poner en entredicho el orgullo iraní, sugiriendo que un enfoque gradual evitaría humillaciones innecesarias y abriría un espacio real para el diálogo y la confianza mutua. La advertencia de Fidan, que ayer se reunió con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, coincide con las amenazas del presidente de EEUU, Donald Trump, quien reiteró que una «armada» se dirigía hacia el golfo Pérsico, aunque aseguró no desear su uso. Esa frase, más que tranquilizar, refleja el constante equilibrio retórico de Washington: la diplomacia de la fuerza bruta. Araghchi insistió en que Irán rechaza cualquier política impuesta y se mostró dispuesto a negociar «en igualdad de condiciones» una solución diplomática al conflicto por el programa nuclear iraní pese a la «falta de buena voluntad de Washington en el pasado». Pero afirmó que «las capacidades de defensa y los misiles» no están sobre la mesa. La tensión aumenta mientras Irán trata de mantener el orden tras semanas de represión que, por ahora, deja más de 3.000 muertos confirmados por el régimen, que acusó a los manifestantes de «terroristas y alborotadores» apoyados por EEUU e Israel, rechazando toda injerencia y reivindicando su soberanía como principio innegociable. Turquía subrayó que la desestabilización de Irán desbordaría la capacidad de gestión regional. Ankara, hábil equilibrista entre sus alianzas occidentales y sus lazos con Oriente Próximo, intenta construir una posición autónoma, rol que también tratan de jugar Qatar y Arabia Saudí. Fidan advirtió de que insistir en las sanciones y en la intimidación militar solo aumentará el resentimiento, no la cooperación. Para Ankara, el verdadero liderazgo consiste en contener la violencia antes de que sea incontrolable. Pero la política exterior de EEUU parece seguir atrapada en la lógica de la disuasión por la fuerza y la intimidación. Los bombardeos sobre instalaciones iraníes en junio de 2025 son el último ejemplo de una estrategia que confunde fuerza con liderazgo y castigo con justicia. EEUU actúa como si la destrucción fuese aún un lenguaje válido para imponer orden, olvidando no pocos episodios de su reciente pasado. CONSECUENCIASEl barril de Brent superó el jueves la barrera de los 70 dólares por primera vez desde septiembre, impulsado por las amenazas de Trump contra Irán, gran productor de petróleo y país ribereño del estrecho de Ormuz, por el que transita aproximadamente el 20% de la producción mundial.